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¿Cómo no aburrir a tu público en una lectura?

Allen Ginsberg, Royal Albert Hall. ©Foto: John Hopkins.


Viet Thanh Nguyen Traducción: Gustavo Solórzano-Alfaro, 2019

¿Soy el único a quien los recitales literarios le resultan aburridos? Por lo general los evito. Luego tengo que salir de gira por un libro e intento no aburrir a la gente. Aprendí a pensar en mí mismo más como un artista que como un lector.
Algunos consejos para escritores que tienen que hablar en público:
1 No te pongás a la defensiva ni creás que sos un escritor y que escribir es diferente a leer en vivo. He visto poetas que dicen que las palabras impresas son las que importan, y entonces leen con el mínimo nivel interpretativo. Los invito a hacerlo en privado, en sus propios cuartos, porque escucharlos en público fue doloroso (para mí). Han olvidado que la escritura, y la poesía, han sido actuadas a través de la historia porque son también actos comunitarios, de cuentacuentos. Nos contamos cuentos alrededor del fuego y leemos libros de otros antes de que existieran la radi…
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Tres versiones de una canción de amor

El tema es clásico: dos almas unidas como una sola. Miles de poemas y canciones se han escrito alrededor de esta añoranza. “Liebes-Llied” (“Canción de amor”),de Rainer Maria Rilke, es uno de tantos. El poema aparece en la segunda parte de Das Buch der Bilder (El libro de las imágenes, 1902-1906).
Liebes-Lied (Rainer Maria Rilke)
Wie soll ich meine Seele halten, daß sie nicht an deine rührt? Wie soll ich sie hinheben über dich zu andern Dingen? Ach gerne möcht ich sie bei irgendwas Verlorenem im Dunkel unterbringen an einer fremden stillen Stelle, die nicht weiterschwingt, wenn deine Tiefen schwingen. Doch alles, was uns anrührt, dich und mich, nimmt uns zusammen wie ein Bogenstrich, der aus zwei Saiten eine Stimme zieht. Auf welches Instrument sind wir gespannt? Und welcher Geiger hat uns in der Hand? O süßes Lied.
En su libro The Gods of Winter (1991), el poeta estadounidense Dana Gioia ensaya una versión al inglés. De su texto, lo más interesante es el cambio en el final. En el poema or…

Un poema de Alicia Ostriker

© Fotografía: David Shankbone, Bowery Poetry Club, New York, 19 de agosto de 2006
Sed
No es que los viejos seamos sabios sino que tenemos la misma sed de sabiduría
que tuvimos a los veinte cuando entendimos todo
cuando nuestros cerebros burbujeaban con un estremecedor hormigueo
y se filtraban desde nuestros inteligentísimos genitales
cuando nuestra música resonó como un asedio global para derribar todas las mentiras del mundo
Oh, entonces sabíamos la verdad luego brillamos como la mica en el granito
y ahora estamos a la orilla de un océano que se eleva y se eleva
pero es demasiado salado para beber.
Texto original: Thirsting Traducción: Gustavo Solórzano-Alfaro, 2018

Alicia Ostriker nació Brooklyn en 1937. Ha publicado más de dieciséis volúmenes de poesía, de los cuales el más reciente es Waiting for the Light (University of Pittsburgh Press, 2017). Asimismo, ha escrito crítica, como Dancing at the Devil’s Party: Essays on Poetry, Politics and the Erotic (University of Michigan Press, 2000). Ganadora, e…

Tres poemas de "The Flame", de Leonard Cohen

En ocasiones excepcionales
En ocasiones excepcionales la fuerza me ha permitido enviar ondas de emoción a través del mundo. Estos fueron acontecimientos impersonales, sobre los cuales no tenía control. Subí al escenario al aire libre mientras el sol se ocultaba tras la Torre de Toledo y la gente no me dejó irme hasta la mitad de la noche. Todos nosotros, los músicos, el público, nos disolvimos en gratitud. No había nada excepto la oscuridad estrellada, el aroma del heno recién cortado y una mano de viento que acariciaba cada una de nuestras frentes. Ni siquiera recuerdo la música. Un susurro profundo y uniforme se elevó sin que yo lo comprendiera. Cuando dejé el escenario le pregunté al promotor qué era lo que decían. Dijo que estaban cantando: to-re-ro, to-re-ro. Una joven me llevó de vuelta al hotel, una flor de la especie. Todas las ventanas se cerraron. Fue un viaje libre de errores. No pude sentir el camino ni reconocí la geografía del lugar. No hablamos y no me hizo preguntas cuando llegamos al vestíbulo o cuando s…