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¡Reed ha muerto. Viva Reed!


Lou Reed (1942-2013)

1991. Por un lado, Marky Mark (Mark Walhberg, luego actor, hermano del “new kid on the block” Donhie Walhberg) and The Funky Bunch lanzan “Wildside”, una versión rapera de “Walkin the Wild Side”, de Lou Reed. Por otro lado, Oliver Stone revive a The Doors, en una película homónima, cuya banda sonora incluye esa disonante genialidad de dos acordes que es “Heroin”, de The Velvet Undergorund. Esa es la banda sonora de una generación. Así se descubren y redescubren los clásicos. Cinco años después, de la mano de Danny Boyle y su Trainspotting, terminamos de ingresar al culto: “Perfect Day” es LA canción, y es la canción de esa película.

Lou Reed, con su cara de palo, con su voz monocorde y lacónica, con letras secas y melodías parcas, en perfecta conjunción con un músico superdotado como John Cale, la otra cara imperdible de The Velvet Underground. Luego, Andy Warhol cobijó al grupo en The Factory y les impuso a Nico, esa cantante-modelo alemana que supo ser el ícono warholiano que Andy quería; y aunque solo cantó en tres canciones del álbum debut del grupo su nombre quedó estampado en la carátula.

Pero la música de la Velvet iba más allá de Nico. Reed-Cale es una de esas parejas hechas en el cielo con boleto directo para el infierno (y viceversa). Reed ha sido la cara visible, el poeta y ahora el nuevo mártir; Cale ha seguido siendo el músico genial que es.

En 1972 Bowie lo rescató, y junto con con Mick Ronson, lo instó a crear Tranformer. Le produjeron el álbum, le lavaron la cara y lo pusieron en lo más alto. Al año siguiente, Bob Ezrin (quien más adelante produciría entre otros a Pink Floyd) produjo la otra pieza maestra de Reed: Berlin. Los grandes siempre se encuentran y desencuentran.




¡Reed ha muerto. Viva Reed!




Aquí un intento de traducción de “Heroin” (por supuesto con video incluido), con su letra ácida –literalmente– y esas violas distorsionadas de Cale.

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