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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Llegué a los acetatos cuando ya iban de salida

Llegué a los acetatos cuando ya iban de salida

Empecé a coleccionar música quizá a los 15 años. En ese tiempo, como podrán imaginar, mi poder adquisitivo era mínimo. Así, entre 1990 y 1993, aproximadamente, armé una pequeña discoteca, con casetes comprados y grabados y con unos 50 discos de larga duración (LP, vinilo, acetato, etcétera). Pero esos fueron justamente los años en que el formato de los vinilos pasó de moda. Bajó su producción y emergió el todopoderoso disco compacto. Sumado a esto, se dañó la aguja de mi tornamesa, y debido a la caída en popularidad de los discos “grandes” fue imposible hallar una nueva. Al año siguiente tuve mi primer reproductor de discos compactos y mi exigua colección de acetatos pasó a dormir el sueño de los justos.
Entre 1994 y el 2006, logré reunir unos 300 discos compactos, y claro, me resistía a bajar música. Quemar discos me parecía aberrante. Disfrutaba aún en esos años de sentarme o acostarme para escuchar un disco completo, repasar los libritos…