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Mostrando entradas de octubre, 2011

Dos poemas de Ana Istarú

Domicilio

¿en dónde está mi madre? ¿en un terrón infecto? ¿en un
plato de viento que se pudre? ¿en el hollín crujiente?
¿en un cajón de hierro? ¿en una carabela carcomida? ¿un
animal que ruge en medio de una bala? ¿un fuego de
espinazos? ¿una bestia menuda que se asfixia? ¿debajo
de la tierra está golpeando por salir como un niño del
vientre de su madre? ¿me está mirando? ¿de allí? ¿de
ese ciervo quebrado al borde del camino? ¿y ese trozo
de grito que no atina a abrirse paso por el cuello? ¿es un
rastro de musgo que los rayos liquidan? ¿un recuento
de calcio? ¿un pájaro de escombro?


yo soy mi madre y mi cuerpo es ahora su elemento

P. 149*



Mujer del organillo

esa mujer que gime
y afila mi faringe
sostiene con su muerte
las cuatro puertas de mi cuerpo
vive muerta en una tumba una feroz
caja de organillo enmohecida
la música que sale
es del grosor de un clavo


esa mujer debe de ser a estas alturas
tan sólo un vaso de tierra en mi garganta


esa mujer jugó a los dados con su vida
apostó como un tahúr
para parirme sin pr…

¿Cuándo dejamos de pensar la literatura costarricense?

Imagen: Salvador Dalí, Metamorfosis de Narciso (1937), óleo sobre lienzo, 50,8 x 78,3, Tate Gallery, Londres.



La pregunta del título presupone que hubo un tiempo en que la literatura costarricense sí fue pensada, lo cual es cierto. Tal afirmación no responde a una añoranza, tan solo al hecho de que actualmente esa entelequia que es la literatura costarricense ya no se piensa más.
Hacia finales del siglo XIX, y a inicios del XX, de forma paralela (o porque formaba parte) a la consolidación de un proyecto nacional, los escritores de Costa Rica se dieron a la tarea de imaginar un país, de pensar cómo debía escribirse. La crítica, incipiente, corría de un lado a otro, en el mismo espíritu de la herencia europea que atravesaba Latinoamérica. Hacia la década de los 40 del siglo XX, en medio de tensiones políticas, nuevas generaciones buscaron otra vez imaginar esa literatura costarricense. Quizá con menos ahínco, o con menos herramientas, pero había un interés, interés que se fue desgastando …

Un poema de Robert Hass

Cada vez que se retoma un blog que originalmente fue sobre poesía, lo ideal es hacerlo, digamos, con poesía. Así las cosas, para ir retomando fuerzas, cumplir con una entrada mensual que no me desquilibre la neurosis y celebrar en forma el cuarto aniversario de esta casa, quisiera compartir un poema de Robert Hass (San Francisco, EE.UU, 1941), tomado de su último libro, Tiempo y materiales.
Antes de eso, y porque siempre es bueno colar pretextos valiosos por aquí y por allá para hablar de lo que realmente a uno le interesa, quiero con este poema empezar a saldar la deuda con G.A. Chaves por haberme presentado la obra de Hass a través de sus traducciones y comentarios sobre este poeta estadounidense. Mi tocayo ha insistido desde tiempos inmemoriales en este autor, lo ha estudiado y le ha dedicado varias entradas en Café Verlaine y en otros espacios.
No contento con eso (y aquí aprovecho para el otro comercial), Tavo se dio a la tarea de montar, junto con Andrea Mickus, Libros Duluoz, una…