Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2008

Sopla el viento en diciembre...

Imagen: Hermansz van Rijn Rembrandt, Los tres árboles, aguafuerte, 21,2 x 28 cm, 1643.

Cada año, con la misma ingenuidad, trae promesas y se esfuma igual. Este 2008, al menos el viento y los soles de mi infancia regresaron… y no sé lo que eso significa. Mañana empezaremos de nuevo, aguardaremos de nuevo…

Una rosa amarilla

Ni aquella tarde ni la otra murió el ilustre Giambattista Marino, que las bocas unánimes de la Fama (para usar una imágen que le fue cara) proclamaron el nuevo Homero y el nuevo Dante, pero el hecho inmóvil y silencioso que entonces ocurrió fue en verdad el último de su vida. Colmado de años y de gloria, el hombre se moría en un vasto lecho español de columnas labradas. Nada cuesta imaginar a unos pasos un sereno balcón que mira al poniente y, más abajo, mármoles y laureles y un jardín que duplica sus graderías en un agua rectangular. Una mujer ha puesto en una copa una rosa amarilla; el hombre murmura los versos inevitables que a él mismo , para hablar con sinceridad, …

Dos poemas de Máinor González Calvo

Postmodernismo II

Vivimos desatados, compungidos, auscultados. Nos da miedo la piedra fría que nos lanzan desde el otro lado de la corrección. Nos impiden las escaleras diáfanas, pero nos dan un futuro en donde se puede vislumbrar solamente la carretera. Vivimos sin fuego, apegados al dulce del presente como moscas infantiles. Ya no sirven las protestas, las pancartas, los motines. Nos han quitado la revolución como se quitan los gusanos de un árbol disecado. No tenemos armonía, pero sí muchos espejismos para amarrar lo imposible. Soñamos con la luz del día, mientras la noche es un ventilador apagado en el desierto. No sufrimos por la oferta, pero sí nos duele el hecho de tener que comerciar con la nostalgia y cabalgar sobre el aire de la ceguera. Nos han trasquilado la luz, nos han roto el bebedizo. No hay conjuros contras los débiles, solo mantas y estorbos para los serviles. Se ha destazado a la esperanza y ya no luce como un cristo imperecedero, sino como un sobreviviente que exhib…

Un poema de Salomón de la Selva: a propósito de "te quiero"

Y bueno, por aquí seguimos. Si algo tiene Internet es que es altamente adictiva y no te permite tomar vacaciones (al menos a mí).

A propósito de un “te quiero” propio, y luego de recordar el poema que sirvió de pretexto para su escritura, se me vino a la mente este texto del gran escritor nicaragüense Salomón de la Selva, de un libro adquirido en mi visita a Managua en 1995, el mismo año que leía a Mayakovki. Ahora me percato de que el origen de “Pronunciarte” bien pudo estar también aquí. Además, a la par de este poema, me doy cuenta de lo lejos que quedó mi experimento con la dichosa frase.

La bala

La bala que me hiera
será bala con alma.
El alma de esa bala
será como sería
la canción de una rosa
si las flores cantaran,
o el olor de un topacio
si las piedras olieran,
o la piel de una música
si nos fuese posible
tocar a las canciones
desnudas con las manos.

Si me hiere el cerebro
me dirá: Yo buscaba
sondear tu pensamiento.
Y si me hiere el pecho
me dirá: ¡Yo quería
decirte que te quiero!

En Salomón de l…

Tarjeta navideña

Puede que esta no sea la última entrada del 2008, pero en medio de las festividades que se acercan, los aires nostálgicos que al menos a mí, irremediablemente, me invaden, las listas de fin de año y asuntos afines, quiero aprovechar la ocasión para enviar un saludo y un agradecimiento a las amigas y amigos que han visitado la casa y han dejado sus huellas.

Ya hace un año y medio, aproximadamente, que abrí el blog, y ha sido grato ver pasar por él a una serie de personas: conocidos, viejos amigos, otros nuevos que se han forjado al calor de este espacio; gente de la cual no tengo mayor noticia (algunos no tienen blog, entonces seguirles el rastro es más complicado), exalumnos, curiosos y hasta anónimos, que no pueden faltar.

En los últimos cuatro meses el blog ha crecido, tanto en su propia producción como en los vínculos que mantiene con diversas personas, especialmente aquellas que también escriben o están ligadas de una u otra forma al mundo literario, y lo único que puedo decir es qu…

Experimento antiguo

Y a propósito de epígrafes, me arriesgo a poner aquí un texto que fue un intento por hacer un poema de amor, con la frase “te quiero”, que no resultara lugar común. Después de todos estos años, no logro vilumbrar los alcances de tal propósito (ni su éxito).

Pronunciarte
Déjame
que con mi última ternura alfombre
tus pasos que se van.

Vladimir Mayakovski

Déjame contarte, querida niña,
que no se me acabe la memoria.

Déjame abrirme en tu carne,
amoldarme a tus huesos,
herirme en tu alma.

Déjame sorber tus ojos
como rodajas de cielo fresco,
y déjame robar
la espina que sube a tu cuello.

Déjame contarte, querida niña,
de mis viajes terrenales
a la gruta del miedo
o al triste pasaje
de mis más guardados recuerdos.

Déjame decirte
que hoy sé de abismales presagios,
de tus manos asustadas
y tu cara de encino.

Déjame tomarte libre de tardes,
de coronas impías coronando tus senos.
Déjame tenerte entre mis labios...

... yo quisiera que oprimieras mis labios,
y así, jamás decirte que te quiero.

(1995)

En Gustavo Solórzano Alfar…

Un poema de Vladimir Mayakovski

Hace mucho no releía a Mayakovski, uno de esos poetas que pretendí imitar hará unos 13 años. De hecho, por esa época escribí un poema dramático, según yo en su estilo; y además, usé los tres últimos versos del poema que aquí dejo, como epígrafe para uno de los míos de esa misma época ya lejana.

Lilichka

En vez de carta

El humo del tabaco resquemó el aire.
El cuarto, un capítulo en el infierno kruchonijiano*.
¿Te acuerdas?,
tras esa ventana,
por vez primera,
acaricié, frenético, tus manos.
Hoy estás
con el corazón acaorazado.
Otro día más,
y me expulsarás abrumándome de injurias.
En la turbia antesala no acierta
con la manga la mano quebrada de temblor.
Huiré,
arrojaré el cuerpo a las calles.
Arisco,
enloqueceré
tajado de desesperación.
¿Para qué eso?,
querida,
piadosa,
déjame decirte ¡adiós!
Aunque no quieras
es mi amor
Lastre que arrastrarás
adonde vayas.
Deja que llore en el último grito
el amargor del desaire.
El buey cansado de trabajar
va
y se tumba en las aguas frías.
Para mí
no hay otro mar que tu amor,
y tu amo…

Germán Hernández inaugura blog

El amigo y escritor, Germán Hernández, inaugura el blogEl Signo Roto. Por lo que ya podemos leer en él, estará orientado (entre otras cosas) a la crítica y el comentario literario, y ha iniciado con El sur, de Luis Chacón; y Ontología Menor, de Julio Acuña. Queda hecha la invitación para que participen de "los signos en rotación".

Dos poemas de Alí Víquez

Imagen: Claude Monet, La Pie (La urraca) (1869), óleo sobre lienzo, 89 x 1, 30 cm, Museo de Orsay, París.

“La urraca”
Monet, 1869

El blanco se impone mucho más en el recuerdo: la nieve cayó toda la noche y hasta el cielo parece cubierto con su capa espesa y pálida. Lo cierto es que había otros colores: los de los troncos y las ramas, parte de la cerca, algunas piedras y creo que una chimenea; sobre la nieve callada, también se notaban tonos distintos, como pequeños gritos azulados, violáceos, casi grises. Pero ahora no puedo acordarme de esto; tras las palabras con que describo algunas cosas no hay imágenes visuales. Veo solo un blanco rotundo.

Excepto –claro– el ave mínima y negra, la diminuta urraca que Monet quiso titulara el cuadro entero. Tal vez porque sabía que en el recuerdo de su arte uno se daría cuenta: un solo pájaro puede volar hacia todo el invierno. (p. 9)

El miedo

Ahora conozco las sombras de las cosas: comienzo a no ser joven y a temer el fracaso. Cada tarde, a medida que e…

T. S. Eliot, la crítica literaria y sus preguntas por la poesía

¿Hasta que punto son válidas las preguntas de Eliot? ¿Cómo debemos leerlas? ¿Aplican para todos los géneros literarios?

Esteban Ureña: un poema y dos fragmentos

Mi amor por vos es copia…

a E. S.

Mi amor por vos es copia
de un amor más grande,
reflejo de un amor más grande,
vislumbre de algo que no se llama Dios
ni eternidad ni locura,
algo más inmediato
e invisible.

Pero mi cuerpo, turbio a estas razones,
se niega a caer en el placer
que la repetición le abre.
Afuera pasan los payasos
con sus chilillos de pólvora
y por mi ventana asoma su ojo
la giganta
buscando al insignificante diablo.

Hoy, mi amor por vos he regalado
a mi rostro su verdadera máscara
y la giganta huye con un remolino
en brazos; ya no su hijo
sino al río lleva en ellos.

Llevo tu nombre, el otro,
oculto en la mano;
dulzaina en llamas
envuelta por mi cuerpo
cayendo en la hondonada.

Pp. 19-20

I

Terco malevaje,
cesura siempre,
ironía rota contra las palabras.

La imagen
nunca más
sino la sombra que envuelve
un retrato de mi padre
donde cierra los labios
su húmedo marfil
contra mi frente.
No saliva
sino sílaba,
cruel multitud.

Hacerte hablar
como un autómata.
Echarte agua en el piquito,
recoger tu excremento,
aplaudirlo con g…

In memóriam II, Música V: John Lennon

Hace cuarenta años The Beatles lanzó el Álbum blanco. Dos años después, en 1970, el grupo se separó y John Lennon publicó su primer larga duración oficial como solista: John Lennon/ Plastic Ono Band. Diez años después, en 1980, Lennon fue asesinado en Nueva York. El próximo lunes 8 de diciembre se conmemoran 28 años de su muerte. Y bueno, hace unos días el Vaticano lo “perdonó” (¡¿qué diantres significa eso?!). En homenaje, sendas canciones de los álbumes citados.
Julia

La mitad de lo que digo carece de sentido,
pero lo digo simplemente para alcanzarte.

Julia, niña del océano, ojos de concha,
sonrisa de viento, llámame
y así cantaré una canción de amor…

Su cabello de cielo flotante es un destello
de luz trémula en el sol.

Cuando no puedo cantar con mi corazón,
solamente puedo hablar con la mente.

Julia, luna de la mañana, arena dormida,
nube silenciosa, acaríciame
y así cantaré una canción de amor… para Julia.

Versión original en The Beatles, The Beatles (The White Album), Londres: Appl…