Ir al contenido principal

Una mirada a la tradicion latina (II): Lucrecio


Así , en superlativo, dejo a uno de los más grandes, con uno de los poemas más hermosos, que trata de la naturaleza del amor.

La herida oculta

Al poseerse, los amantes dudan.
No saben ordenar sus deseos.
Se estrechan con violencia,
se hacen sufrir, se muerden
con los dientes los labios,
se martirizan con caricias y besos.
Y ello porque no es puro su placer,
porque secretos aguijones los impulsan
a herir al ser amado, a destruir
la causa de su dolorosa pasión.
Y es que el amor espera siempre
que el mismo objeto que encendió la llama
que lo devora, sea capaz de sofocarla.
Pero no es así. No. Cuanto más poseemos,
más arde nuestro pecho y más se consume.
Los alimentos sólidos, las bebidas
que nos permiten seguir vivos,
ocupan sitios fijos en nuestro cuerpo
una vez ingeridos, y así es fácil
apagar el deseo de beber y comer.
Pero de un bello rostro, de una piel suave,
nada se deposita en nuestro cuerpo, nada
llega a entrar en nosotros salvo imágenes,
impalpables y vanos simulacros,
miserable esperanza que muy pronto se desvanece.
Semejantes al hombre que, en sueños,
quiere apagar su sed y no encuentra
agua para extinguirla, y persigue
simulacros de manantiales y se fatiga
en vano y permanece sediento y sufre
viendo que el río que parece estar
a su alcance huye y huye más lejos,
así son los amantes juguete en el amor
de los simulacros de Venus.
No basta la visión del cuerpo deseado
para satisfacerlos, ni siquiera la posesión,
pues nunca logran desprender ni un ápice
de esas graciosas formas sobre las que discurren,
vagabundas y erráticas, sus caricias.
Al fin, cuando, los miembros pegados,
saborean la flor de su placer,
piensan que su pasión será colmada,
y estrechan codiciosamente el cuerpo
de su amante, mezclando aliento y saliva,
con los dientes contra su boca, con los ojos
inundando sus ojos, y se abrazan
una y mil veces hasta hacerse daño.
Pero todo es inútil, vano esfuerzo,
porque no pueden robar nada de ese cuerpo
que abrazan, ni penetrarse y confundirse
enteramente cuerpo con cuerpo,
que es lo único que verdaderamente desean:
tanta pasión inútil ponen en adherirse
a los lazos de Venus, mientras sus miembros
parecen confundirse, rendidos por el placer.
Y después, cuando ya el deseo, condensado
en sus venas, ha desaparecido, su fuego
interrumpe su llama por un instante,
y luego vuelve un nuevo acceso de furor
y renace la hoguera con más vigor que antes.
Y es que ellos mismos saben que no saben
lo que desean y, al mismo tiempo, buscan
cómo saciar ese deseo que los consume,
sin que puedan hallar remedio
para su enfermedad mortal:
hasta tal punto ignoran dónde se oculta
la secreta herida que los corroe.

Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar (sel. y trad.), Antología de la poesía latina, Madrid: Alianza Editorial (2 reimp. de la 1a ed.), 1990, pp. 21-23.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El secreto: cómo publicar un libro de poesía

En días pasados compartí un artículo en el grupo Directorio de Escritores Costarricenses, en Facebook. Lo he traducido con el fin de que los pasos por seguir en el ambiente literario en cuanto a publicación se refiere sean analizados por los poetas jóvenes. He adaptado algunos elementos al contexto costarricense y he complementado el texto con varias notas. No es una guía exhaustiva, pero toca aspectos sumamente relevantes, a los cuales se les debe prestar atención. Sirve para poesía como para cuento, y en general puede ayudar también a los novelistas.

Cómo publicar un libro de poesía(1)
Me llegan muchas consultas acerca de cómo publicar un libro de poesía. Primero, no muchos editores lo hacen (publicar poesía.) Financieramente no es prudente. Así que como poeta, pensá por un minuto desde el punto de vista del editor.
Vos no tenés oportunidad de publicar un libro de poesía a menos que tengás un nombre como poeta, o que seás un escritor reconocido que además escribe poesía. O que seás un …

Queen: "Bohemian Rhapsody"

Dos años y medio. 200 entradas. Para celebrar: “Rapsodia bohemia”, de Queen.

Tres notas introductorias

1. En una ocasión, Roger Waters afirmó que probablemente los dos únicos escritores y compositores que estaban por encima suyo eran John Lennon y Freddy Mercury. Uno más, uno menos, concuerdo de alguna forma con él. Esto se hace evidente si además me atrevo a señalar que las mejores canciones de la historia de la música popular anglosajona sean, en este orden, “A Day in the Life”, “Bohemian Rhapsody”, “Shine on You Crazy Diamond” y “Stairway to Heaven” (la lista sigue, claro).

2. "Rapsodia bohemia" es definitivamente un tema excelente y una grabación pionera, innovadora. No solo lleva a nuevos territorios la estructura múltiple en la canción popular, sino que grabar tal visión (especialmente las voces) requería llevar al extremo las posibilidades que un estudio de mediados de los años setenta ofrecía.

3.    Queen ha sido catalogado usualmente como parte del movimiento glam-…

The Beatles I: “In My Life”

Por muchísimo años, The Beatles ha sido para mí una pasión y una obsesión, desde todo punto de vista. He dedicado largas horas a escuchar su música, a tocar sus canciones, a leer sobre su obra. Conozco bastante bien sus biografías, pero realmente poco me han interesado sino están en relación con su trabajo artístico. Por ello, este espacio dará cabida a diversas entradas sobre su producción musical oficial editada, que va de 1962 a 1970 (con algunas excepciones).

Empecemos con el tema “In My Life”.

Ficha técnica:

Título: “In My Life” (canción)
Duración: 2´ 28 s.
Fechas de grabación: 18 y 22 de octubre de 1965
Clave: A (la) mayor
Ritmo: 4/4
Álbum: Rubber Soul (lanzado el 3 diciembre de 1965)
Letra: John Lennon
Música: John Lennon y Paul McCartney
Arreglos: John Lennon, Paul McCartney y George Martin
Producción: George Martin
Ingeniero de sonido: Norman Smith
Mezclas: George Martin y Norman Smith

Intérpretes:

Ringo Star: batería
George Harrison: guitarra solista
Paul McCartney: bajo y armonía vocal
John L…