Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2008

Un poema de Mauricio Vargas Ortega

Imagen: Crístofer Arias, Madonna (1999). Haga click para agrandarla.

Conjuro

Yo he conjurado
las bestias grises
que en las tardes se gestan
para producir la lluvia.
He conjurado los vinos,
las borracheras y las muertes;
mujeres perdidas
en mis manos de dios que todo calla.
He conjurado los soles
que han prometido quemarme
en su vorágine.

Para vos, que sos mujer
de palabras enterradas por milenios.
Para vos que planeás
un escape de silencio a mi llamada.
Para esa mujer en vos
que está muriendo
y se revela con la tímida
mueca de la furia.
Para vos es mi conjuro
en la tarde que hoy me puebla.
Asesinos y piratas retrasados
en la búsqueda inútil por mis fueros.

Para vos es mi conjuro,
para los niños olvidados de la fiebre,
para los palacios que se consagran
al amor cuando se calla.

¡Muera tu respuesta ensangrentada!,
que no se resigne para mi mal
tu madrugada nefasta
ni tu hambre por lo oscuro,
que yo sé, nos reclama el silencio.

Salgan de vos el veneno
de mi muerte y de mi vida.
Salga la absurda pregunta
por tu imagen lloran…

De la edición de textos, el mercado editorial y los escritores

Editar es un doloroso acto de autodisciplina,
adivinación del pensamiento y limpieza de caballeriza.
Si parece placentero, probablemente algo ande mal.

Arthur Plotnik
(citado aquí)

Probablemente, si yo le dijera a un extranjero, más específicamente de Europa o de Estados Unidos, que soy editor o que hago trabajo de edición, pensaría que busco los textos, hago recomendaciones a las editoriales, trabajo con los autores para llegar a una versión definitiva, me permito sugerencias; me encargo de la revisión filológica y de estilo, señalo los problemas morfosintácticos, corrijo la ortografía, establezco jerarquías, uniformo elementos, etc. Claro, porque esto es lo que un editor debería hacer.

Sin embargo, en mi trabajo soy “el filólogo”, el necio que pone puntos y comas donde el autor no puso (no porque este no sepa hacerlo, sino porque es un autor posmoderno o vanguardista al menos). Por supuesto que no me dejo amilanar por este reduccionismo absurdo, y por una extraña manía o afección de nacim…

Presagio

No acostumbro
desnudarme frente a otros.
Solamente cuando el rigor
y la disciplina lo imponen
sé que puedo ser sadomasoquista.
Frente a vos,
mi niña de luto,
mi naranjo roto
y mi espejo intermitente,
beso el espacio
que tus piernas han dejado,
me sueño poeta
y caigo adolorido.
Y apenas el musgo sube por mi espalda
sé que es momento de regresar.
Las llagas,
los minutos,
las señales de la tarde,
los enigmas y sus muertes
son máscaras pequeñas
que habitan mi pasado.
Hoy, sabré por fin si has muerto.




URL de la imagen

La cara oculta de Marx

Para retomar la vena humorística (iniciada con las traducciones de Gabriele Servet y luego con Umberto Eco), que en realidad nunca se debe abandonar, una colección de citas de Groucho Marx, de él y a lo mejor de alguien más. Muchas apenas conocidas, otras ya vox populi. Aquí están.

1. Debo confesar que nací a una edad muy temprana.

2. Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado.

3. Nunca entraría en un club que admitiera como socio a un tipo como yo.

4. No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo.

5. Sólo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Y si responde "sí ", entonces sabes que está corrupto.

6. Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.

7. Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción.

8. ¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!

9. Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que …

Música IV: Famous Blue Raincoat

Imagen: Elizabeth Laishley, Famous blue raincoat (1999). En: The Leonard Cohen Files.

Me debía este post, pues hace unas semanas puse uno acerca de Leonard Cohen en el que mencionaba esta canción, pero no coloqué ninguna de sus letras. Además, luego de la traducción de Tom Waits, creo que esta al menos no es tan sorda. Debo señalar que eso se debe a la estructura más libre de la primera, lo cual dificulta encontrar un ritmo adecuado en español (cosa que lograría alguien con mayor pericia y dedicación), y a la organización estrófica y métrica de la segunda, que es más tradicional, se podría decir.
Por otro lado, es curioso notar, como señalé en otro momento, que Leonard Cohen es primero poeta antes que músico. En el caso de Waits, sus textos siempre están pensados en función de una melodía y de una interpretación en vivo más dentro de la improvisación del blues y el jazz. Y aunque en el caso de Cohen podemos encontrar expresiones propias de ciertas variantes del inglés, es en Waits don…

Música III: Waltzing Mathilda

“Waltzing Mathilda” es una canción popular, compuesta por Banjo Paterson. Los australianos la consideran su himno nacional no oficial. El tema habla de un hombre que vaga por el mundo, y tiene esa característica nota melancólica. En jerga, “waltzing” es sencillamente “caminar”, y “waltzing Mathilda” sería irse de viaje con las pocas pertenencias en un hatillo. Respecto a la expresión, hay muchos otros detalles en los que no me detendré aquí.

Esta es una versión libérrima, diría yo, de la letra de esta canción de Tom Waits (quien a su vez toma elementos propios del tema original y de otras versiones). Un intento apenas (bastante fallido, tengo la impresión), motivado siempre por la curiosidad de los posibles significados de la expresión “waltzing Mathilda”. Cambios, reclamos, sugerencias o regaños, siéntanse libres de comentar.


El blues de Tom Traubert
(cuatro partituras al viento en Copenague)


Arruinado y herido
(aunque eso no fuera profetizado por la luna),
obtuve aquello por lo que pagué.

Un poema de Ezra Pound, a propósito de...

Para continuar con el problema, dos escritores nicaraguenses, que probablemente se sentían como Pound ante Whitman, traducen al primero, il miglior fabro (dice Cardenal a través de Dante).
Un pacto

Haré un pacto contigo, Walt Whitman–
Te he detestado ya bastante.
Vengo a ti como un niño crecido
Que ha tenido un padre testarudo;
Ya tengo edad de hacer amigos.
Fuiste tú el que cortaste la madera,
Ya es tiempo ahora de labrar.
Tenemos la misma savia y la misma raíz–
Haya comercio, pues, entre nosotros.

En: Ezra Pound, Antología (1983) (José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal, traductores), Madrid: Visor Libros, p. 21.

Música II: Tom Waits o la verdadera poesía urbana

Si a alguna persona le resulta curiosa, o incluso chocante la voz de Bob Dylan o Leonard Cohen, probablemente no ha escuchado a Tom Waits.

Waits es uno de esos artistas con una amplísima producción, llena de matices y variantes, que cuenta con muchos seguidores, pero que no se ubica dentro del rango de MTV o Billboard; y a pesar de contar en su discografía con álbumes cuyo sonido es bastante accesible, hay otros que definitivamente pondrán a prueba al escucha.

En sus inicios, allá por los setentas, su música se acercaba más al folk y al rock. No en balde se empieza a dar a conocer a través de la versión que hizo The Eagles de su tema “Ol´ 55”. Sin embargo, con el pasar del tiempo, y ya llegado a los ochentas, empieza a experimentar en todos los ámbitos, con lo que logra un desarrollo absolutamente particular dentro de la música popular.

Así, su voz se va tornando más oscura, más gutural. Hay momentos incluso en los que trabaja ejercicios sonoros con base en gruñidos, gritos y demás. Todo…

Retrato (del artista adolescente)

1

En mi ciudad
duermen con ánimo los santos,
se desprenden de las calles
aromas fatídicos.
Suben, en las estaciones clausuradas,
las maestras con sus niños.

Mi maestra de la escuela,
por ejemplo,
sabe que ayer estuve enfermo,
y hoy me agasaja
con helado y con galletas.

No sabe que me duele la vida
en todos los cuadernos,
en todas las tareas
y en todas las ventanas.

2

Mi compañero Carlitos
es una imagen descuidada y sin camisa.
Sus padres lo dejan salir a deshoras
para ver películas
que otros niños no vemos.

A su lado aprendí el dolor
de la primera niña,
del primer hijo,
del primer trabajo,
y su nombre y su recuerdo
son enigmas terribles y lejanos.

3

Dibujé. Escribí. Jugué.
En cada acto de mi vida
fui dejando retazos de ausencia,
aires de olvido
y recuerdos de su nombre.

En papeles amarillos
dibujó mi rostro.
En papeles guardados escribió mi nombre.
Jugamos juntos a los superamigos
y yo fui su guía y su destino.
Hoy escribo estas letras,
después de haber perdido
tanto tiempo.

4

Mi ciudad
es una estrella sin paraguas.
Mi ciudad,
do…

Una mirada a la tradicion latina (II): Lucrecio

Así , en superlativo, dejo a uno de los más grandes, con uno de los poemas más hermosos, que trata de la naturaleza del amor.

La herida oculta

Al poseerse, los amantes dudan. No saben ordenar sus deseos.
Se estrechan con violencia,
se hacen sufrir, se muerden
con los dientes los labios,
se martirizan con caricias y besos.
Y ello porque no es puro su placer,
porque secretos aguijones los impulsan
a herir al ser amado, a destruir
la causa de su dolorosa pasión.
Y es que el amor espera siempre
que el mismo objeto que encendió la llama
que lo devora, sea capaz de sofocarla.
Pero no es así. No. Cuanto más poseemos,
más arde nuestro pecho y más se consume.
Los alimentos sólidos, las bebidas
que nos permiten seguir vivos,
ocupan sitios fijos en nuestro cuerpo
una vez ingeridos, y así es fácil
apagar el deseo de beber y comer.
Pero de un bello rostro, de una piel suave,
nada se deposita en nuestro cuerpo, nada
llega a entrar en nosotros salvo imágenes,
impalpables y vanos simulacros,
miserable esperanza que muy pronto…

"¿Quién dijo que todo está perdido?..."

Quiérase o no, resulta imposible dejar pasar este día sin hacer mención de Barack Obama. Más allá de las tendencias a las que nos adscribamos, la esperanza es siempre la posibilidad de cambio.

Y así es, "¿quién dijo que todo está perdido?", cantaba Fito a capella (como aquí pero mejor), ayer a eso de las 11:oo p.m.

De la traducción, la originalidad y la tradición

Luis Alberto de Cuenca (1950), poeta español del que en realidad tenía pocas noticias, compila en 1981 la Antología de poesía latina de la cual extraje el poema “Crepúsculo”, atribuido a Persio. Y digo atribuido, porque en realidad ese poema es una “falsa traducción”; es decir, ciertamente se trata de un poema del propio Luis Alberto de Cuenca, donde se da un juego intertextual de asimilación del estilo de Persio, hasta lograr un poema absolutamente nuevo en español, veinte siglos después.

En la nota preliminar de Scholia, poemario suyo de 1978, afirma de Cuenca: “…glosar es hoy la única actividad creativa –en lo literario– que me parece honesta y divertida. La tan buscada “originalidad” es una fábula sin el menor sentido, torpe y vulgar.”

Y siguiendo con esta línea, al respecto señala Octavio Paz: “Cada texto es único y, simultáneamente, es la traducción de otro texto. Ningún texto es enteramente original porque el lenguaje mismo, en su esencia, es ya una traducción: primero, del mundo…

Una mirada a la tradición latina (I)

La poesía griega primero, y posteriormente la poesía latina, son fuentes amplias e impresionantes de la lírica. Sin embargo, resulta curioso que usualmente no sean citadas por los nuevos bardos de la gran metrópolis que es San José. Pareciera que para estos vates (léase claramente la v, porque también hay poesía escrita por mujeres) la tradición literaria de Occidente empezó hace 52 años, con un aullido anglosajón. Y no quiera uno verlos despotricar contra cualquier cosa que huela un poco a “añejo”, a “antiguo”, a “tradición”. Pues bien, dejo aquí un poema (en español, claro está, no vaya yo a cometer el pecado de ponerlo en latín) para que estos poetas puedan regocijarse.

“Crepúsculo”, de Persio

Hipocrene, Parnaso, luces tibias ayer, hoy fría sombra que se huye. No os conozco, reposo cotidiano, sueño, sed, desatino de los débiles. La blancura de un lirio, la fragancia de un perfume, su voz o sus tobillos. Todo me está negado. Soy el viento sin colegiar, la muerte de las aves. Atardecí. La magi…

Traducción de una poema de G. A. Chaves

Mi conocimiento del inglés surge de un aprendizaje, podríamos decir, à la chancho chingo. A través de la música y las películas, he logrado entrever algunas sutilezas. De hecho, aún adolescente, y luego ya no tan adolescente, escribí algunas canciones en inglés. Claro, aún no me atrevía (ni me atrevo ahora) a escribir poesía en ese idioma, por lo que limitaba mis intentos a estructuras más acordes con la tradición de las canciones populares. Dichas canciones, probablemente para bien de la lengua, de la música y de los eventuales (y desafortunados) escuchas, están casi olvidadas (el casi no es una amenza, tranquilos, es una realidad).

Pues bien, todavía, cuando leo en inglés, inevitablemente sigo pensando en español ("esa tara del monolingüismo", diría una ex profesora); por eso, ahora que he leído el poema "Portrait of environmental shyness", que G. A. Chaves ha compartido con nosotros, irremediablemente tuve que "pasarlo en limpio", en español. Un intento…