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Mostrando entradas de octubre, 2008

Dos poemas de Mauricio Molina

Andrómeda

A Tita

Fue en el puerto de Jaffa
donde tu padre entregó tu cuerpo a los dioses,
donde el monstruo irguió sus fauces para concretar el rito.

Golpeaban las olas violentas sobre las rocas
y las gentes miraban temerosas desde el faro.

Fue en aquel puerto de Jaffa
cuando aceptando el destino de morir
gritaste mi nombre.
Fue en Jaffa, en un viejo puerto en el mar Mediterráneo.

Yo, que jamás había montado un caballo,
que jamás nadé en aquel océano oscuro,
sentí el miedo que no sienten los héroes
y fui uno más con las gentes sin nombre
en la torre de aquel puerto.

Escondiendo la cobardía en el corazón
salté entre los ojos de la bestia
y tus labios, Andrómeda.

Como en sueños
miré el rostro del mar
en un amanecer,
allá, sobre el viejo puerto de Jaffa.

En Abrir las puertas del mar, pp. 101-102.



Retrato de un pianista náufragobuscando la madrugada

Partir desde los lechos de los árboles,
desde las copas de las fiestas del otoño.
Eran los años del vino y las palabras
(palabras y uvas fermentadas).

Corríamos en busca …

In memóriam I: Octavio Paz, a diez años (seis meses y seis días)

Elegía interrumpida

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
Al primer muerto nunca lo olvidamos,
aunque muera de rayo, tan aprisa
que no alcance la cama ni los óleos.
Oigo el bastón que duda en un peldaño,
el cuerpo que se afianza en un suspiro,
la puerta que se abre, el muerto que entra.
De una puerta a morir hay poco espacio
y apenas queda tiempo de sentarse,
alzar la cara, ver la hora
y enterarse: las ocho y cuarto.

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa.
La que murió noche tras noche
y era una larga despedida,
un tren que nunca parte, su agonía.
Codicia de la boca
al hilo de un suspiro suspendida,
ojos que no se cierran y hacen señas
y vagan de la lámpara a mis ojos,
fija mirada que se abraza a otra,
ajena, que se asfixia en el abrazo
y al fin se escapa y ve desde la orilla
cómo se hunde y pierde cuerpo el alma
y no encuentra unos ojos a que asirse...
¿Y me invitó a morir esa mirada?
Quizá morimos sólo porque nadie
quiere morirse con nosotros,
nadie quiere mirarnos a los ojos.

Hoy recuerdo a los muertos de mi c…

Dos pinturas de Cris Arias

El enterrador (2008), óleo sobre lienzo, 70 x 1,40 cm.

Los redentores o El mar luminoso (2008), óleo sobre lienzo, 58 x 75 cm.
* Haga click en las imágenes para agrandar.
Crístofer Arias (Alajuela, Costa Rica, 1975). Pintor y dibujante. Realizó estudios en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica (UCR). En el año 2000, presentó una muestra de sus dibujos de gran formato en el Instituo México. Tiene su atelier en Alajuela, y algunas de sus obras se pueden adquirir en la galería de Alma Fernández.Volver

A propósito de Umberto Eco y otras trivialidades

Puedo afirmar, sin temor alguno, que soy aficionado a la obra de Umberto Eco, tanto ensayística como narrativa (y si se quiere también a su obra cómica); y a pesar de haber tenido durante mi formación (de la cual no culpo a nadie) una mayor influencia de los telquelistas, en Eco siempre pude volver a un mundo no tan cínico como el de aquellos, o al menos no tan amargamente cínico.

En cuanto a sus novelas, puedo decir que me hicieron creer nuevamente (salvo una), en la literatura europea posterior a El tambor de hojalata. En orden de apreciación:

1. El péndulo de Focault
2. El nombre de la rosa
3. La misteriosa llama de la reina Loana
4. La isla del día antes
5. Baudolino (no la terminé de leer, aburridísima).

Pues bien, recientemente, a propósito de las traducciones de “Exégesis literarias (o resúmenes para dummies) que hice de Gabriele Servet, G. A. Chaves me ponía sobre la pista de un libro del cual conocía el nombre y, sin saberlo, parte del contenido, pero al que no le había prestado suf…

Novela III: Bar Roma, de Marco Retana

(Marco Retana, Bar Roma, San José: EUNED, 2008, 168 pp.) Palimpsesto urbano
Un acercamiento a la novela Bar Roma de Marco Retana


...los temas recurrentes son la pobreza, el fracaso, la vida que no resuelve nada, la nostalgia, el transcurrir monótono de la existencia, las ilusiones perdidas, lo que no cambió jamás, lo nunca vivido, las briznas de la experiencia, los lugares que –como lo hombres que los poblaron– se deshacen.

Myriam Bustos Arratia*

Preludio

Marco Retana fue un autor bastante austero, si es que esto se puede decir en literatura, pues en vida solamente publicó tres libros; y más aún, los publicó entre los 35 y los 44 años de edad. En los años siguientes no se publicaría ningún otro trabajo suyo. En 1997, Myriam Bustos hacía hincapié en este “silencio” como un posible período de gestación de una novela. Vaticinio o no, once años después se cumple. Retana dejó inéditos dos libros de poesía y una novela. Uno de los poemarios ya ha sido publicado y ahora tenemos la oportunidad de e…

¿Qué implica "estar" escritor?

A raíz de algunos post recientes y sus respectivos comentarios, así como discusiones en distintos blogs ("¿Qué tipo de escritor es usted?", "Telegrama enviado", "Palabra de América", "La no importancia de Rimbaud" o "Una piedra: Yves Bonnefoy") sobre la actividad literaria y los escritores, a lo mejor ingenuamente, quiero plantear una inquietud: Roland Barthes decía que no se "es" escritor, sino que se "está" escritor. A partir de esto, entonces, pregunto, ¿qué implica "estar" escritor?
Nota: a la pregunta puede agregársele: en Costa Rica, en Centroamérica, en Latinoamérica, en Hispanoamérica o en Iberoamérica; en el mundo o en el siglo XXI; en el socialismo o en el capiatalismo; desde la filosofía o desde el hedonismo; desde el ateismo o desde el agnosticismo; desde nada y desde todo, etécetera.

(Imagen: Carl Spitzweg, Le pauvre poète (El poeta pobre o Vida de buhardilla), óleo sobre lienzo, 36,2 x 44,6 cm,…

Instantánea (de un puente al atardecer)

Suspendida en el puente, una mujer lee poemas de tiempos idos. A su lado, hacia la izquierda, una niña descubre con sonrojo sus piernas. Como a cuatro metros, un paseante se detiene a contemplar el río. Encima del puente, a gran velocidad paso en mi carro. Lejos, muy lejos de ahí, dos niños pelean por el fuego, manadas de elefantes descubren el invierno, cientos de mujeres caen de ciertos precipicios, unos cuantos ratones hacen fiesta en las cocinas, y ella, mujer detenida al borde del puente, no se percata de estas escenas. Sigo, avanzo por el puente, doscientos metros y al final aguarda mi madre muerta, mi hermana que ha salido del colegio, una flor consumida en el asfalto. Llego finalmente al otro extremo, y atrás, en medio del puente, se escucha un grito y algunos carros se detienen: la mujer que leía poemas se ha lanzado al vacío. Desde las letras de su nombre han caído al precipicio los versos más hermosos. Saludo a mi madre, saludo a mi hermana. Me pregunto si alguna vez h…

Traducciones de los libros de Pillowbook

El arte caligráfico y la poesía se fusionan en el filme Pillowbook, de Peter Greenaway. Aquí podrán encontrar, entre otras, la traducción de los trece libros (las inscripciones que aparecen en los cuerpos de diferentes personas en la película) junto con las imágenes. Bellísimo y recomendado.

Exégesis literarias (o resúmenes para dummies)

El Ulises, de Joyce

Un tipo está cagando.
Otro se pasea por las calles de Dublín con un pedazo de carne en el bolsillo, mientras su mujer, en un monólogo que ha pasado a ser un clásico de la literatura del siglo XX, rememora su infidelidad.

Los miserables, de Victor Hugo

Durante 919 páginas (en la edición de Porrúa)*, Jean Valjean demuestra que lo imposible existe.
Javert, cansado de ello, se suicida.

Crimen y castigo, de Dostoievski

Raskolnikof asesina a una señora que tiene una casa de empeño.
Como Nietszche aún no escribe Así habló Zaratustra, la conciencia del joven ruso le gana la partida.

La guerra y la paz, de Tolstoi

El título habla por sí solo.

Ana Karenina, también de Tolstoi

Este relato no es necesariamente sobre la guerra o sobre la paz, pero curiosamente, su título también es bastante claro: la novela cuenta la historia de la señora Ana Karenina, quien en la vida real es Jane Seymour.

El hombre sin atributos, de Musil

Sé que son cuatro tomos, y aún así, parece que quedó inconclusa.

A la…

Cine III: El Invisible Anillo y Pillowbook

En el n.º 7 de la revista española, El Invisible Anillo, apareció el ensayo que hoy comparto con ustedes. Esta revista es dirigida por el escritor Lur Sotuela, y publicada en Madrid por la Editorial Eneida. Siguiendo el vínculo se pueden ver los números anteriores completos.
Pillowbook(1)
Del libro perdido de la imágenes o del sinuoso camino de la escritura*

... lo mejor será escoger el camino de Galta, recorrerlo de nuevo (inventarlo a medida que lo recorro) y sin darme cuenta, casi insensiblemente, ir hasta el fin – sin preocuparme por saber qué quiere decir “ir hasta el fin” ni que es lo que he querido decir al escribir esa frase.

Octavio Paz

De los orígenes mágicos del cuerpo
o de la trascendencia como una performance

Y también el sujeto, si puede parecer siervo del lenguaje, lo es más aún de un discurso en movimiento universal del cual su lugar está ya inscrito en el momento de su nacimiento aunque solo fuese bajo la forma de su propio nombre.

Jacques Lacan

Ella me dibuja en los vacíos s…