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Apostilla sobre narradores y poetas

orTú eres un buen escritor, qué pena que escribas en prosa... disculpa, soy injusto, por lo que a mí se refiere debería estarte agradecido por que escribas en prosa, si tú fueras poeta no habrías venido a recoger con paciencia todas estas bagatelas que te estoy contando, me habrías liquidado acaso con una elegante elegía o con un epigrama envenenado, de esos que te matan incluso después de muerto...

Antonio Tabucchi, Tristano muere, Barcelona: Editorial Anagrama S. A., 2004, p. 131.

Comentarios

Juan Murillo ha dicho que…
Me parece que comete Tabucchi aquel ya famoso error de contraponer a la prosa contra la poesía, cuando la distinción es más bien entre prosa y verso o la poesía y la narrativa.

Las bagatelas con las que se construye la narrativa se escogen con la misma minucia del buscador de diamantes (que siempre comienzan pareciendo piedritas).
Anónimo ha dicho que…
Siendo condescendientes con la "posmodernidad", diríamos que el error es de Tristano, y sí, tenés razón.

Justo hoy leía esta página, y me pareció que resumía, de modo divertido, lo que hice en el otro post.

Y para ampliar tu apreciación por la bagatelas, creo que eso sucede no solo de la narrativa, sino en la literatura y el arte en general.
Luis Moreno Villamediana ha dicho que…
De acuerdo contigo, Gustavo, en que el asunto de las bagatelas tiene que ver con toda la literatura, no sólo la narrativa. Extrañamente, voy a citar a un narrador para apoyarme. Robert Musil, en “Las tribulaciones del estudiante Troles, escribió: “¿Cuáles son las cosas que me parecen extrañas? Las más triviales”. Todo depende, entonces, de cómo uno las mire. La obra de autores como Francis Ponge o Fabio Morábito está cargada de una rara atención a esas minucias. Lo que ambos hacen me conmueve.

Maamkio.

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