23 de dic. de 2012

Sobre la producción literaria del 2012 en Costa Rica


Breve nota aclaratoria

En otras ocasiones, al cerrar el año, he realizado el ejercicio de repasar la actividad editorial en nuestro país. En días recientes, dos medios de comunicación me consultaron sobre los libros que consideraba más destacados. Mi respuesta fue una breve nota aleatoria más de carácter general que se reprodujo en parte en dos versiones distintas, lo cual está bien, pues los artículos periodísticos suelen estar circunscritos a un contexto y con las limitaciones de espacio que ya conocemos.

De igual modo, las impresiones de un lector siempre serán limitadas a lo que ha leído, ya que sería imposible leerlo todo y mencionarlo todo. En ese sentido, no se puede pretender que un balance incluya todos y cada uno de los nombres de autores que han publicado con el detalle de todas y cada una de sus obras. Lo importante es el debate que se puede generar, el diálogo con otros lectores interesados en el movimiento literario del país. De esa discusión, de esa contraposición de ideas es de donde debería salir un verdadero balance, sea de carácter crítico, de carácter abarcador, de carácter filológico o meramente de carácter informativo, con el fin de difundir el trabajo de tantos escritores.

Aquí cabe una última aclaración (que debería ser tomada en cuenta para premios nacionales y afines), y es que muchas veces es difícil dar cuenta del trabajo editorial de un año porque gran cantidad de libros ven la luz entre noviembre y diciembre (en franca y evidente carrera por un aquileo). Las presentaciones y lanzamientos se suceden sin tregua y si uno quiere cerrar el año se ve obligado a dejar por fuera libros que no ha tenido simplemente oportunidad de leer. Lo ideal sería que existiera una especie de año literario o editorial que vaya de noviembre a noviembre, por ejemplo.

Así las cosas, lo que sigue es más o menos mi balance, a partir de aquello con lo que tuve contacto, sin ánimo de excluir o ningunear lo que no he leído o que no conozco del todo, lo cual es un problema meramente mío y no del medio o de los autores.

El 2012 en libros

El 2012 vio la consolidación de varios proyectos editoriales independientes, tales como Lanzallamas, Germinal, Espiral, Arboleda y Uruk, no solo por la publicación de autores costarricenses, sino también por la inclusión en su catálogo de escritores extranjeros (Andrea Jeftanovic, Juan Dicent, Susana Villaba, Samantha Schweblin, Luis Negrón, Javier Payeras, Mauricio Orellana, etcétera), con lo cual se dio un paso más en la creación de vínculos literarios entre países hispanoamericanos y se empezó a romper así la endogamia del medio tico.

En narrativa, cuatro novelas que sonaron bastante fueron Las posesiones, de Carlos Alvarado y Ver Barcelona, de Dorelia Barahona-Riera (ambas de Uruk); D. Juan de los Manjares (Alfaguara), de Rafael Ángel Herra y Avancari (Euned), de Santiago Porras. También están Soy el enano de la mano larga-larga (novela alter-ego-maníaca) (Arlekín), de Jorge Jiménez y Tres extraños en el paraíso (Perro Azul), de Mario Zaldívar, quizá las que menos distribución tuvieron. Algunos otros títulos de autores reconocidos apenas están saliendo al público, como Ojos de muertos, de Guillermo Fernández; La piel no miente, de Carla Pravisani e Impresiones chinas, de Albino Chacón (las tres de Uruk); Una sola huella (Atabal), de Geovanny Debrús Jiménez; Teoría del caos, de Alexánder Obando y En la oscurana, de Rodrigo Soto (ambos de Lanzallamas). Legado lanzó el nuevo cuentario de Fernando Contreras, Fragmentos de la tierra prometida.

La narrativa fantástica también tuvo un año exitoso en cuanto a la movilización de ventas y de lectores aficionados a este género. La editorial Club de Libros publicó varios volúmenes de relatos, tales como El fin del mundo. Cuentos apocalípticos.

En el ámbito de la poesía la producción fue amplia y variada. Algunos libros que merecen atención son Arbusto, de Eugenio Redondo e Invocaciones, de Manuel Marín (ambos de Arboleda); Duelos desiguales (Euned), de Paúl Benavides; El origen de la pelusa, de Cristina Ramírez; Ejercicios mentales / Notas al margen, de Paula Piedra y Patio trasero, de César Maurel (las tres de Germinal) o La posesión de este mundo (UCR), de Luis Antonio Bedoya. Por su parte la Editorial Costa Rica lanzó Obra poética, de Jorge Debravo, volumen indispensable; La brevedad del goce, de Rafael Ángel Herra y el premiado Trasatlántico, de David Cruz. Otros libros premiados son Especies menores (UCR), de Karla Sterloff y Mientras arden las cumbres (EUNA), de Juan Carlos Olivas.

En los últimos meses Espiral nos trajo las nuevas obras de Luis Chacón, Poetry is Fearless; de Melvyn Aguilar, Xarxa D`Aranya y de Mauricio Molina Cuadernos de Salónica, entre otros. Por su parte, Adriano Corrales publicó por partida doble los poemarios Samsara y San José, Ciudad Quesada 2011 y otros poemas (BBB). También, vimos el nacimiento de Ediciones 77, con Corriente Subterránea, de Cristian Marcelo. Ineludible señalar la traducción de G.A. Chaves de Bailando en Odesa, de Iliá Kamínsky, publicada en España.

Luis Chaves tuvo un año destacadísimo, por las múltiples ediciones de su obra: la antología La máquina de hacer niebla (España), la antología bilingüe La foto / Das Foto (Alemania) y Asfalto (España y Costa Rica).

Por último, debemos señalar cuatro ensayos sumamente valiosos. Tres publicados por la Euned: El legado de los imperios, de Rodrigo Quesada, Genocidio. ¿Por qué cometemos crímenes atroces?, de Jacobo Shifter y El mundo todo es representaciones (dos volúmenes), de Andrés Sáenz y Fito Páez y la construcción nostálgica de la ciudad (UCR), de Mauricio Vargas Ortega.

1 comentario:

Alexánder Obando dijo...

Muy completa a pesar de las advertencias dadas. Gracias, Asterión.