25 feb. 2011

El lago de los Oscar: el cisne, el rey… y la red


No sé si conforme pasa el tiempo voy perdiendo mi capacidad de “asombro”. Siempre me propuse que sin importar mi edad, trataría de mantenerme “al día”. Sin embargo, pasan esos días y esto se me hace cada vez más difícil. Y con el mundo del cine es igual. Veo ahora menos películas que antes. Claro, lo mismo se podría decir de tantas otras cosas. Y cada vez me entusiasmo menos. Por esta razón, me siento extraño cuando parece haber unanimidad respecto de un filme y cuando lo veo no logro detectar su grandiosidad. En este orden vi The Social Network, The Black Swan y The King´s Speech, las tres aplaudidas por la crítica y a la espera de la noche del domingo 27. (Paréntesis: a estas alturas, hablar mal o bien de los Oscar me parece de una ingenuidad tremenda, así que evitaré meterme en ese asunto. Allá cada quien con sus manías y Hollywood en las de todos).

David Fincher empezó su carrera haciendo videos. Luego fue contratado para dirigir la tercera parte de Alien. Pero no fue hasta Seven que empezó realmente a producir su propio trabajo, con su marca personal. Esta película es lo mejor que ha hecho y vale la pena la recomendación. Luego le siguió The Game, que también tiene lo suyo y presagiaba aún a un director interesante. Luego vino The Fight Club, película hoy de culto (sea lo que sea que eso signifique) pero inmensamnte sobrevalorada. La primera hora se las trae, y su propuesta formal resulta interesante. Sin embargo, no puedo evitar recordar la escena de Adaptation, en la que el gemelo tonto cuenta su idea para un guión en el que el personaje tiene doble personalidad. Con gran emoción, narra cómo en un momento la “personalidad mala” tiene cautiva a la “personalidad buena”, mientras uno de los dos está a su vez persiguiendo a alguien en un parque (más o menos así recuerdo el asunto, pero creo que se entiende, ¿o no?). A la vez, siento que conforme avanza la película va perdiendo fuerza y termina de forma efectista. Nada más. Posteriormente, para confirmar lo que se veía venir, Fincher nos receta un bodrio fabuloso: The Panic Room. Con este trabajo se disipaba toda sospecha. Luego vinieron Zodiac y The Curious Case of Benjamin Button: aceptables en su producción pero aburridas como la que más.

Por último, nos llega The Social Network. Muchos se preguntaban cómo diantres lograría sacar una historia acerca de Facebook. Muy sencillo: recurrir a los lugares comunes de cualquier otra historia. A Fincher y a su guionista lo que menos les interesó fue un análisis profundo sobre las implicaciones culturales de FB (bueno, es probable que eso solo me interese a mí), y se limitaron a armar una típica historia sobre ascensos y caídas, fidelidades e infidelidades, etc. El final refleja que con un poco de gracia se habrían salido con la suya (bueno, sí se salieron), si tan solo hubieran explotado con mayor acierto el viejo tema del “tipo que construye un imperio para llenar el vacío de un amor perdido”. Pero no, eso era demasiado pedir. La historia pudo haber tratado sobre cualquier cosa y da lo mismo. Y lo que para algunos son diálogos ingeniosos no son más que superficialidad perfumada. En fin, otra decepción, aunque Zuckerberg siga construyendo su imperio.



Darren Aronofsky no ha decepcionado aún, aunque su calidad también sea irregular. Empezó con una obra maestra: Pi, muestra de cine “independiente” (ídem: sea lo que sea que eso signifique) inteligente y sugestivo. Con los mínimos recursos nos ofreció una historia excelentemente narrada sobre “el significado del universo”. Su segundo trabajo también ofreció una muestra de su talento. Ya afincado en Hollywood dirigió Requiem for a Dream, donde se dio gusto con la cantidad de recursos a su disposición, para ofrecer un relato bien contado, bien dirigido y con una gran carga emocional. Luego, The Fountain buscaba de nuevo asombrar, no solo con una historia de corte fantástico, sino con un montaje y efectos visuales de gran formato; sin embargo, la trama resulta algo enrevesada gratuitamente, con lo que queda debiendo en su resolución. El siguiente trabajo fue el que le dio más renombre, pero curiosamente es el que me resulta más flojo. Se trata de The Wrestler. Para esta película, Aronofsky prescindió de toda parafernalia, para retratar la vida un luchador en decadencia en una ciudad igualmente venida a menos. El problema con este filme es que es apenas otra típica historia sobre la caída y la redención del héroe, sin mayores contrapuntos o relecturas de este “mito”.

Y ahora nos ofrece The Black Swan. Sin ser una película ni magistral ni excelente, se sostiene de modo aceptable. Abandona la estética minimalista de The Wrestler y se vuelve más frugal con los colores y texturas. Punto alto resultan la fotografía, la dirección de arte y la música (nunca he sido fan de El lago de los cisnes, pero aquí la música queda perfectamente acoplada) y las actuaciones. La historia pretende ser un thriller y quizá en eso queda corta, pero logra generar un buen nivel de inquietud. Algunos críticos han señalado que la muerte del personaje principal, Nina, es contradictoria, porque luego de haber pasado por ese proceso de “perfeccionamiento”, lo que debió fue haber brillado mucho más. Por el contrario, aquí yace el punto más fuerte del guión: la perfección o el absoluto solo se alcanzan en la muerte. Morir significa unirse de nuevo con el universo en uno solo, y abandonar un mundo lleno de imperfecciones. Finalmente, valga señalar que cualquier película con Natalie Portman, no importa si su co-protagonista es Ashton Kutcher, merece la pena de ser vista.



Llegamos ahora a la película que en estos días hace las delicias de la crítica: The King´s Speech, de Tom Hooper. De este director no tengo mayores referencias, y parece que casi  toda su carrera ha sido en televisión, donde destacó por su drama de época John Adams. Y bueno, ¿qué puedo decir de esta obra? Pues nada, que no logro entender cómo el público se entusiasma tan fácilmente. O más bien, si lo entiendo: pongan unos actores medianamente decentes en pantalla, agréguenles algún problema (cáncer, pobreza, tartamudez, invalidez, etc.), busquen un maestro jedi y háganlo triunfar. En el fondo, eso es este “discurso real”. No voy a negar que sus valores de producción son elevados: fotografía, dirección de arte, música y actores, pero una vez más, ¿no es eso lógico? Ya sería el colmo que con tantos recursos los elementos citados no sean de calidad. No lo niego, pero fuera de eso, la historia es muy tradicional y peligrosamente conservadora. Hay miles de películas donde un niño inseguro logra encestar al final de la película gracias al consejo de un sabio maestro… y el público enardecido aplaude. Todo esto sin contar con los problemas políticos y sociales que este filme evade pero sugiere.

En fin, difícilmente algo nuevo bajo el sol. El domingo veremos una entrega más de los Oscar. Casi de seguro habrá algo de repartición (igual si no la hay tampoco será sorpresa). Y apuesto “mi fortuna” a que Firth y Portman serán coronados, en perfecta coreografía con el guión de FB.

THE END

Nota: me falta ver True Grit, pero tampoco es que espero maravillas de los hermanos Coen.

16 comentarios:

Esteban dijo...

De Fincher rescato Seven – The game – y The Fight Club, desde que empezó hacer pelis malas deje confundirlo con el otro David que si es genial, Lynch, ahora nada mas digo David el malo, vi Social Network movido por el gran boom que tuvo, (eso no siempre es bueno) y la verdad el boom se quedo corto para mí, no sé porque me deje ir, para empezar la historia de facebook? no me jodan.

Por otro lado me The Black Swan es una joyita, magistralmente producida, actuaciones impecables, fotografía, dirección de arte, historia, que no se hable más, Aronosky ya está entre los grandes, aunque nunca gane un Oscar (igual esto no significa nada).

The King´s Speech, no la he visto, se nota su calidad visual, pero me da pereza verla, como decís, esas historias de caídas y triunfos, no sé, siento como que te recetan un libro de Coelho (perdón por el insulto) igual apuesto lo que sea que gana, pelis como estas las hacen para ganar un Oscar, es la típica peli que les encanta a los miembros de la academia, como bien decís conservadora.

En cuanto a los Cohen, son mi pecado, mi guilty pleasure, realmente disfruto sus pelis.

Por otro lado tenes que ver Winter's Bone y The kids Are All Right, pelis sencillas, pero muy muy agradables y frescas, como para no perderse entre tanto ruido.
Saludos.

Leandro dijo...

Creo que hay mucho para decir, aunque admito no haber visto las últimas dos de tu lista. Por un lado, Aronofsky no me gusta, por eso ni siquiera me molesté en ver la película. Requiem for a dream me pareció una vergüenza, especialmente si se la compara con otras de la misma temática y anteriores, como Fear and Loathing in Las Vegas y Trainspotting. Requiem..., en contraste, es rígida, moralista, poco imaginativa y educa al espectador dándole de comer con cuchara. Pese a que concuerdo con vos en que Natalie Portman es un fuerte argumento femenino, habiéndolo tenido también Requiem..., y de buenos quilates, que se llamó Jennifer Connelly y que no hubo alcanzado a compensar el colapso de la película, me abstuve de The black swan.
The social network sí la vi. No estoy de acuerdo en que al guionista no le interesó un análisis del fenómeno Facebook. Creo que más bien lo contrario: es una lectura conservadora y deliberada de algo difícil de entender y que causa miedo. Llama la atención que, en lo básico, el guión se ajusta a la realidad, salvo el principio y el final, que quieren que veamos esa gran revolución social global como una especie de parche a un problema social particular, individual: Mark no consigue novia, crea Facebook para paliar ese problema, y al final Mark sigue sin poder conseguir novia. Esa es prácticamente la única divergencia importante respecto a la historia verdadera, y es significativa. En una entrevista en el New Yorker, el guionista,

Sorkin, que tiene cuarenta y nueve años, dijo que sabía muy poco de las redes sociales, y que siente un profundo rechazo por la blogósfera y los medios sociales. "Escuché hablar de Facebook, igual que escuché hablar de un carburador", me dijo. "Pero si abriera el capot del auto, no sabría dónde está". Dijo que le puso de título "La red social" como una ironía. Para referirse a los creadores de Facebook, Sorkin dijo que "es un grupo de gente que de una manera u otra son disfuncionales socialmente hablando, que crearon el sitio de intercambio social más grande del mundo".

Vos te das cuenta ahí de la hilacha: el guionista no conoce Facebook, no entiende el fenómeno, pero escribe una película sobre Facebook para leerlo desde un lugar conveniente: no es que nosotros no entendamos la realidad social actual, es Zuckerberg el que no la entiende, y Facebook es la consecuencia de ese problema. Estoy de acuerdo con vos en que no es un análisis profundo en términos intelectuales, pero no es que fuera involuntario o idiota.
No vi la tercera película, la del discurso.
Gustavo, pese a que parece que disiento con vos, en el fondo estamos de acuerdo: hay una pobreza tal en esas lujosas producciones que ya ni vale la pena molestarse, es natural que ya no te inciten a ningún entusiasmo.
Habiendo tantas buenas películas, nuevas y viejas, por ver, inútil perder el tiempo en éstas, jeje.

byktor dijo...

Los comentarios me parecen excelentes, pero que lo que más me gustó fue la entrada con la variación del tópico "me estoy poniendo viejo". Buena suerte con los años que te queden...

Asterión dijo...

Esteban: bienvenido a esta casa.

David Lynch es un director único, de otro nivel. Fincher trata de ser irreverente, pero en ese intento termina por hacer productos fáciles o meramente efectistas.

Quizá "The Black Swan" no sea una joyita, pero sí mantiene un nivel aceptable en varios ámbitos. Aronofsky tiene lo suyo. Habrá que ver qué hace con "Robocop" (¿todavía la va a dirigir?). Y siempre me intrigó su interés en dirigir "Superman."

"The King´s Speech". Ahí está. Ganó como debeía ser: es decir, no podemos pedir otra cosa de Hollywood.

De los Coen hay una película que para mí es genial: "Barton Fink". Las otras que he visto no me llegan tanto. Alguna buena comedia, sí, o alguna con buen tinte dramático, pero no me parecen tan geniales.

Y claro, quedan apuntadas las recomendaciones.

Leandro: en cuanto a "Requiem..." concedo todas las dudas porque hablo desde el recuerdo y una primera impresión. ¿Pero qué te pareció "Pi"?

Sobre Sorkin, claro que no es idiota. Lo que hizo lo hizo a sabiendas de muchas cosas. Lo que citás demuestra que su guión pudo haber tratado de cualquier otro asunto: no conoce Facebook, pero lo usa como pretexto, nada más. Lo que coloca ahí es un conjunto de lugares comunes (algunos muy peligrosos propios del típico pensamiento liberal gringo) y unos cuanjtos destellos de humor negro y listo: la receta para un Oscar.

Y sí, cada vez se hace "menos" con "más". Una lástima.

byktor: ni modo, jeje. Ahí vamos poco a poco sopesando las opciones.

Saludos a los tres y gracias por pasar

Leandro dijo...

No vi "Pi". Leí las reseñas y me pareció más de lo mismo, pero es pura especulación, claro. Trato de no ver cine de Hollywood para no amargarme.
Respecto a Fincher, una vez Borges dijo que habría que filmar "Jeckyll y Hyde" de nuevo, pero para evitar la falta de sorpresa que da el conocimiento de la obra, habría que ponerle otro título, dos actores diferentes para los dos papeles (en contra de la tradición de Hollywood) y otra historia. Creo que el Club de la Pelea pudo ser esa película. Lástima el final.
En cuanto a Sorkin, vos fijate que el único Oscar importante que ganó la Red Social fue por el guión: como vos decís, la receta.

Asterión dijo...

Leandro: "Pi" es su primer trabajo, yo diría poco hollywoodense. Actores desconocidos, bajo presupuesto, blanco y negro, cero mercadeo (no recuerdo cómo llegué a ella) y una historia inteligente. Recomendada, pero sobre todo porque me gustaría conocer tu opinión.

Saludos

pezenseco dijo...

Concuerdo con la mayoría de tus apreciaciones, especialmente las relacionadas con The Social Network.

Con las que menos concuerdo es con The King's Speech... No sé si entiendo a qué te referís con que es "peligrosamente conservadora". ¿Por el trato a la nobleza, la división de clases, la arrogancia de los "royal assholes", como dice el personaje de G. Rush, por prescindir del trasfondo político? Todo eso podría ser, pero yo vi la cinta como la historia de una amistad totalmente improbable, la del Rey y su "maestro jedi", como decís.

Para mí, claro, no es una obra maestra, ni de lejos, pero vieras que me resultó muy agradable, será porque disfruto muchísimo el humor británico y me encanta Geoffrey Rush. En fin, no sé, para mí el "asunto" fue ese, la amistad improbable y paciente, lo demás, el trasfondo político, podría haber sido cualquier otro y me hubiera dado lo mismo.

Saludos.

Asterión dijo...

pezenseco: la película es agradable, y se deja ver. Buenas actuaciones de buenos actores. También me gustó la música (de hecho quería que ganara en ese apartado) y la fotografía, pero fuera de eso resulta harto lugar común, más allá del tema de la amistad (¿o precisamente por este?).

Lo de "peligrosamente conservadora" amerita verla de nuevo y ampliarlo, pero de entrada es porque sí me deja ese sabor como de que la película se esfuerza en hacer notar cuán grandes son esos supuestamente grandes hombres de la gran historia. No sé, pero después del discurso, el rey George VI se eleva por las nubes, como una especie de prócer, humanista, redentor, guerrero, qué se yo.

Saludos y gracias por pasar

Wílliam Venegas dijo...

Perfecto, alabo su tarea de ponernos a pensar sobre esas tres películas dominantes en las pantallas de los cines del país. Informar y analizar, son los ejes de esta entrada suya y creo que el resultado es bastante bueno.

Wílliam Venegas dijo...

Lo de que se está poniendo viejo, no se preocupe, nos pasa a todos y, en ese proceso, uno comienza a seleccionar lo que más le interesa.

Asterión dijo...

William: la idea es esa, reflexionar un poco. Me alegra ver que parece haberse logrado.

Sobre la edad, ni modo (aunque lo usé más como pretexto).

Saludos y gracias por pasar

Wílliam Venegas dijo...

Llego un poco tarde a esta lectura, pero nunca es tarde cuando la dicha llega. Espero hacerme entender: hay aquí "otro" punto de vista en todo lo que se dice, y da para pensar. Es bueno.

Wílliam Venegas dijo...

Lo que quise decir, no es que llego tarde a su lectura, sino que llego tarde post-entrega del Oscar, que es cuando se me hace más rico esta "otra" lectura no solo de las películas, sino de las películas frente al hecho social del Óscar.

*Perdone, amigo Asterión, que aproveche este su laberinto para decir que, en mi blog, hay una escaramuza sobre los premios nacionales; ahora un grupo de escritores del país pretende reformarlos en su concepto.

Wílliam Venegas dijo...

Asterión:
¿sabe cuándo supe yo que para estas lides del arte me puse viejo? Cuando decidí releer viejos escritores y abandoné la "nueva" literatura. Un día fui un poco cruel cuando un escritor joven de CR me pidió que le leyera su libro y le dije: "Ahora no leo un libro que no tenga al manos 50 años de publicado". No sé si por remordimiento, luego leí su libro. ¡Tenía razón, yo, tenía razón! Al menos 50 años de publicado y voy para 75, luego a 100. Ahora me pasa con el cine, por gusto prefiero ver películas "viejas" y pierdo el asombro ante las "nuevas".

Asterión dijo...

William: ¿y qué opina sobre ese "otro" punto de vista?

En cuanto a las herramientas para decidir qué leer y qué no leer, yo procedía de modo similar. Siendo más joven leía muy pocas cosas escritas después de 1950. Sin embargo, hace rato abandoné ese prejuicio y ahora disfruto con muchas cosas nuevas, nuevas y de costarricenses.

Saludos y gracias por pasar

Wílliam Venegas dijo...

Asterión, ¡usted es joven todavía! Yo tengo 62 años y de verdad es muy poco lo que me asombra la nueva literatura y menos la costarricense. A la larga, no me han llegado los libros de escritores nacionales que debieran llegarme. Tal vez deba explorar más. Anoche leí un cuento de Laura Casasa que me parece bueno, aunque le falta ser más trasgresor para ser de ciencia-ficción. El otro día quise leer la novela de mi colega Magda Zavala y no pude, lo intenté con mucho cariño por ella, pero no pude, imposible con ese jardín. Los ensayistas del país no son literarios al escribir, parecen informes de laboratorio o de ciencias sociales. A los poetas los leo por ratos: pero solo veo en ellos un lenguaje. Veré qué hago, pero vieras cómo disfruto a estos años leer de nuevo a Cervantes o a John Steinbeck, por ejemplo, no me lo hubiera creído. [Oye, comenta usted muy bien cine, como ejercicio exigente de análisis más bien sociológico].