18 jun. 2010

Gotitas del saber 2


El problema del esencialismo en la enseñanza de la literatura

1.    El Ministerio de Educación Púbica (MEP) ha cambiado de nuevo el contenido de los programas de literatura.

2.    Cuando uno ve estos cambios se percata de que el problema no son los libros, sino el Ministerio. Y por supuesto, el MEP no se entera de que el problema es un asunto de forma, no de contenido: cambian los programas, pero los métodos se mantienen incólumes.

3.    Después, los mismos docentes culpan a los libros de ser rígidos, pero peor aún, culpan a los análisis de ser rígidos, como si eso dependiera del libro.

4.    El Ministerio parte de una posición esencialista: los libros son una sustancia (buena o mala, entretenida o aburrida) capaz de generar análogos sentimientos en el “alma” del estudiante; ergo, si se cambia la sustancia, cambiará el estudiante.

5.    Si el estudiante no cambia es por vago o por bruto, jamás porque el vago o bruto sea el profesor.

6.    Además, esa sustancia llamada libro debe perseguir un fin moral, acorde con las ideas morales de la sociedad. Dicho fin moral es a su vez la esencia de esa sustancia, y permanece inmutable a lo largo de la eternidad.

7.    Otra característica de esa “sustancia literaria” es que debe responder a la “realidad”. El realismo sigue siendo una idea fija. Obvio, es un fundamento del positivismo decimonónico que aún permea toda nuestra cultura.

8.    Los “profesores de español” (que deberían ser profesores de lengua y de literatura) aplauden el cambio, porque aseguran que de por sí los estudiantes no leían: el Quijote es muy aburrido, largo y complejo, mejor leer El niño con el piyama a rayas, que muestra una visión estúpida del mundo y listo. Además, de fijo tiene película, entonces es más fácil.

9.    El MEP parte de que la literatura es una “cosa en sí” encerrada en un “objeto en sí” llamado justamente “libro (en sí)”. Por tanto, se trata de encontrar esa cosa en sí y asunto resuelto.

10.    El MEP no se da cuenta de que el problema no son los libros.

11.    El MEP no quiere entender que la literatura es un problema de relaciones entre un lector y un texto, pero ante todo, que la literatura no es una esencia.

12.    Si el MEP leyera a Borges quizá aprendería algo: un libro no es una cosa, sino el conjunto de lecturas que de él se hagan.

13.    Mientras se siga creyendo que los estudiantes lograrán disfrutar la lectura dependiendo del supuesto contenido de los libros, seguiremos en lo mismo: por unos 15 años leeremos (no leeremos, claro) una cosa, para comprobar que realmente el estudiante no lo hace. Entonces, un nuevo cambio. Nuevos contenidos. Y el mundo igual.

14.    ¿Ya lo dije? El problema no son los libros.

Corolario: De los seis años a los 15 el estudiante lee “El pajarito y la flor”, y cuando llega a sus 16 y le imponemos la Odisea, nos asombramos de que dicho estudiante no tenga un mínimo de vocabulario.

Otro corolario: Murió José Saramago.

18 comentarios:

Marco dijo...

Nuevamente la mediocridad institucionalizada que gobierna el MEP desde siempre, y el absurdo adultocentrismo de tratar a los jóvenes como seres "tontitos" e "incapaces" de enfrentarse con un texto "muy complejo".

Efectivamente, se asume que la lectura por la lectura, sin tener claro el para qué.

Se lee ahora lo liviano, lo fácil, lo sencillo, lo actual... todo aquello que no represente un reto intelectual, porque ¿pensar para qué?

Cristian Marcelo Sánchez dijo...

Estimado Gustavo: Indiscutiblemente, el problema de la lectura es un asunto complejo, más en la educación secundaria. El análisis es rígido, porque depende de la evaluación. Además, es un "análisis" sencillamente descriptivo: esto es una metáfora, eso, un narrador omnisciente, aquello, un espacio ecológico etc. La interpretación es nula, por aquello de la plurisignificación, y digamos que un texto significa de acuerdo con el lector. Si en las escuelas no se lee, menos en los colegios. Qué un poeta o un cuentista lea su trabajo en una institución educativa, no cambia una verdad insoslayable: el costarricense o el inmigrante no lee, los padres no leen, por tanto, los hijos no leen. Preguntesele a un profesor de español ¿Qué lee? y entonces nos damos cuenta de que estamos jodidos. Las universidades públicas definen las lecturas de la secundaria, pero en la universidad se le puede exigir al estudiante un acercamiento más "científico". Ya Saramago criticó los programas de lectura en su país, porque la lectura es una decisión personal, como fumar yerba, hacerse católico o musulmán, jugar fútbol o ajedrez. En los estudiantes, la lectura es un problema de actitud, no es lo mismo tener 18 estudiantes en una universidad, a los que se les puede exigir leerse una novela por semana, a tener 300 estudiantes, que ven un cuento de 6 páginas y te dicen qué es larguísimo. Los estudiantes, no son "tontitos" o incapaces, son perezosos, así, a secas. Ahora bien, el último parche que injertó el Ministerio, para el "análisis formal" de la literatura, es la lógica, entonces, ahora los estudiantes deben comprender argumentos, falacias, acertijos, paradojas, inducción y deducción. Pero todo de una manera intuitiva, porque la intuición está en la base del aprendizaje de la lengua y de la literatura. De esa manera, cuando el espíritu santo bajé a las mentes de los jóvenes, podrán comprender el sentido profundo de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, o quizás, de la Iliada o La montaña mágica. Por otro lado, el sistema necesita de mano de obra barata, ojalá con el noveno año y que hable inglés, para llenar los "call center", de allí que el nuevo Reglamento de Evaluación de los Aprendizajes se propone una educación individualiza, el estudiante tiene la última palabra, y decide lo que quiere aprender, así el estado se lava las manos en la formación de sus ciudadanos, que si ahora es mediocre, en el futuro, será mejor enviar a los niños y jóvenes a una educación privada de calidad, no la de esos colegios que parecen pulperías.
En fin, perdona si me he excedido en mi comentario, porque es un tema que me apasiona y me saca chispas...

Alexánder Obando dijo...

Trabajé 20 años en educación primaria y secundaria. Descubrí que los alumnos se entusiasman con las lectura si ven al docente "entusiasmado" y motivado por la misma literatura. Les profesores de español solían introducir el Quijote con un argumento lapidario: "Esto es muy aburrido, pero hay que leerlo". Para quinto año, les lectores entusiastas ya han sido disminuidos a simples televidentes.

Amorexia. dijo...

lo peor de lo peor, le enseñamos a los estudiantes que no hay que pensar y aprender a disfrutar las grandes obras, siempre habrá una más "fácil" y por supuesto esto es un alivio para profesores cada vez menos ilustrados. La pereza!! la idiotes!! en 10 años, cuando miles digan que el protagonista de Alicia es Jonny Deep entonces el MEP impondra algo más sencillo, quién sabe, quizás entonces habrá salido piratas de el caribe, Sex and the city & hasta los Transformers en libro, mejor aún! habrá resumenes de ellos!!! leer seguirá siendo aburrido, por que SOHO trae muchas fotos, la extra y la teja también.

Asterión dijo...

Marco: mediocridad institucionalizada. Lo grave es que quizá no sea medicoridad no por incapacidad, sino por cinismo. Es decir: reduzcamos toda posibilidad para poder manetner el control.

Cistian: para nada te has excedido. Este espacio está abierto precisamente para la discusión, y por el contrario, agradezco tus aportes.

Concordamos en líneas generales con parte de los problemas.

Ahora, ciertamente podemos decir que los estudiantes son perezosos, la pregunta sería por qué lo son. Definitivamente la repsonsabilidad es compartida, pero mientras los profesores tengan un nivel tan bajo y el MEP sea tan cerrado, poco se podrá hacer por cambiar eso.

El cambio debe venir en todos los ámbitos. Yo considero que los primeros que deben ser evaluados son los profesores. Así se demostraría el pésimo nivel que tienen. Y como he dicho en otros momentos, están llenos de prejuicios y estereotipos.

Además, se debe contemplar que el estudiante debe ser capaz de leer no solo lo escrito, sino todos los signos de su cultura: cine, música, literatura, televisión, internet, etc.

Alexánder: así es, gran parte del asunto pasa por el gusto y placer que el mismo profesor siente al compartir con estudiantes acerca de un texto, o de un tema x. Si el profesor se muestra aburrido, pero peor, ignorante, el estudiante difícilmente se interesará. No le representará un reto.

Yo he tenido múltiples experiencias, con niños, adolescentes y universitarios, y las posibiliades son muchas.

Amorexia: más o menos como "el que piensa pierde". La idea es brincarse el problema: cambiemos el contenido y que se las arreglen los que vengan, que a su vez harán lo mismo.

Lo otro es que sería interesante que los estudiantes estuvieran en capacidad de ver una película de Tim Burton y contaran con las herramientas para analizarla desde diferentes punbtos de vista. Que pudieran comparar la estructura de una novela con la de un filme, etc. Las posibilidades, como he dicho, son muchas.

Saludos a los cuatro y gracias por pasar y comentar

Mon dijo...

Los niños pueden ver 500 programas de televisión, películas y comerciales que, cuando toman un libro, lo disfrutan porque son capaces de analizarlo sin que nadie les haya enseñado, y se preguntan por qué se enfermó la abuela de Caperucita y porqué la mamá de las siete cabritas no llevaba las llaves de la casa.
Hasta que entran a las escuela y les exigen qué y cómo es lo que deben leer.

Asterión dijo...

Mon: así es, lo he visto. En el último colegio donde trabajé, por ejemplo, los niños de primer grado hicieron una representación de la Odisea.

Siempre les decía que eso de que la educación es para hacer pensar era falso. La educación es para enseñar a pensar de un modo específico.

Saludos y gracias por pasar

elvengadorpoetico dijo...

Asterión: Más que los problemas educativos costarricenses y del mundo en general en la enseñanza de la literatura, creo, el amor por la literatura debe principiar en casa. Los hijos son reflejo de los padres: si notan desde pequeños que los libros son cosas raras y pesadas, pues nunca tendrán una actitud positivia ni voluntad porque nadie les inculcó ese amor por la lectura ni los guío con criterio. A esto le sumamos la incapacidad de los docentes, prácticamente nula en estas lides.

Fernando dijo...

Latinoamérica toda se transforma en el hacedor de una generación más ignorante que la anterior. Todo por un voto.

Saludos

emilio chinchilla.com dijo...

Hay algunos puntos que concuerdo con vos Gustavo. En otros difiero un tanto.
Comparto que la eliminación de El Quijote se debe a un tema de mediocridad ambiente. El estudiante es un "pobrecito" que no puede léerselo debido a su extensión y la educación literaria no es capaz de motivarlo a hacerlo.
Ahora bien, los cambios realizados no siento que supongan una tragedia en sí misma. El Quijote, las Rimas de Bécquer y demás textos eliminados son valiosos; sin embargo no los concibo como indispensables.Existe un número abundante de literatura de buena calidad a la disposición.
Costa Rica nunca ha sido un país de gran cantidad de lectores, ni en calidad. No obstante, en las últimas décadas
mi percepción dicta hacia un empobrecimiento del valor de la lectura, que se ve reflejado en los bajos índices de lectura en primaria y secundaria.
Urge que los estudiantes lean. Siento que la forma de encarar el problema inicia por dejar de preocuparse tan solo por la calidad estética de los textos. Durante muchos años la escogencia de los textos ha residido en "expertos" en el área que han seleccionado obras basándose en su calidad indiscutible, aparte de su representatividad con una época literaria. Eso siempre ha sonado un ideal bellísimo. Nadie de este equipo que acompaña a la Asesora Nacional, se ha preocupado, de acuerdo con mi visión, de lo más importante: que los textos tengan relación con los jóvenes y les resulte de interés.
Para mi gusto la educación de la literatura debe educar a amantes de la lectura y desde luego, a personas con un elevado sentido crítico-reflexivo. Nada ganamos con proponer obras valiosas que enfrenten a un lector novato con obras brillantes, pero que lo amedrenten. Alguien diría por ahí, eso es pobreza en el área pedagógica, porque el profesor puede motivarlo a leer, realizar análisis profundos e interesantes y evaluarlo innovadoramente para obligar la lectura. Eso puede funcionar, pero desgraciadamente en muy pocos jóvenes. Recuérdese, la pobre educación lectora que tiene la mayoría de estudiantes en Costa Rica en las instituciones públicas(porque las privadas son harina de otro costal). La mayoría de educandos al llegar a séptimo año no se ha leído siquiera dos novelas completas(puede que ninguna), y de pronto se enfrenta en el colegio con textos que si bien son valiosos estéticamente, pero no tienen nada que ver con él.
Por eso antes que la calidad de las obras(concepto que de por si es demasiado subjetivo) abogo por una literatura que los convierta en unos seres deseosos y desesperados por la lectura para que tarde o temprano acudan a las máximas obras de la literatura.
Volviendo al punto original, lo que me molesta de la eliminación de los textos literarios ya declarados, es que dicho afán no procede de un plan nacional de lectura, o algo por el estilo, sino por lo que parece, a dos tristes y horribles enfermedades costarricenses que se solpan la una a la otra: la mediocridad y la falta de planificación.
Todo esto lo formulo desde mi perspectiva como profesor de secundaria con casi una década en ejercicio.

Asterión dijo...

Vengador: Bienvenido a esta casa.

Ciertamente hay mucho en juego en el ambiente y en el contexto, aunque no necesariamente le endilgaría la responsabilidad a los padres. Al menos de entrada, por un asunto político, creo que se le da un valor excesivo a la familia.

Fernando: sí, es un tema que se ve por todo el contienete.

Emilio: bienvenido a esta casa.

Yo no defiendo ni el Quijote ni Mamita Yunai. De hecho, no estoy defendiendo ninguna posición estética. Mi crítica contra el cambio es precisamente porque cambian la lista de títulos y creen que eso resuelve algo. No hay cambios de forma. Esto vos también lo señalás en tu útimo párrafo.

Yo no cosnidero que los libros sean eternos ni tengan mensajes importantes para toda la humanidad, y por tanto deban permanencer en los programas de estudio. Así como se puede considerar importante leer el Quijote, tenemos otros tantos libros de calidad.

Por otro lado, sí, el problema son esos "expertos", que se basan solo en el sentido común y lo políticamente correcto: lo que sea famoso va para la lista. Por eso, tanto vale para ellos el Quijote como el güila a rayas.

Finalmente, los estudiantes pueden leer desde un clásico grecolatino hasta un clásico de ciencia ficción. No creo que haya obras que estén "más cerca de ellos" o de su sensibilidad. Depende del enfoque y el modo en que se les presente. Esa ha sido mi experiencia. El profesor puede abrir el panorama, y dejar de escudarse en la obligatoriedad.

Saludos a los tres y gracias por pasar

emilio chinchilla.com dijo...

También en el tema siento que pasa por el lado de lo atrevido y dispuesto que sea el profesor. Me gusta pensar que para ser educador hay que ser subversivo. Y me parece que en el área literaria lo que que hacer con más fiereza.
Si existe una lista con 143 obras, bien el profesor puede(si tiene gans y no le da pereza)usarlas y si no emplear otras que se ajusten a lo que quiere. Al final lo que importa, es que como docentes le enseñemos a la gente a que lea críticamente la realidad no importa cuán nauseabunda sea.

wílliam venegas dijo...

Le aseguro que su análisis es muy certero, es lo peor: que es muy certero.

Saramago y Monsiváis: literatos de la justicia social
Murió el portugués José Saramago en España. Luego el mexicano Carlos Monsiváis en México. Es posible –como lo ha escrito el uruguayo Eduardo Galeano– que ellos sean de los perdedores de siempre... ver más en mi blog y, por favor,
deja la firma de tu blog.

Asterión dijo...

Emilio: así es, gran parte de la responsablidad pasa por el profesor. Tanto antes como ahora, no importa si hay listas obligatorias o no, es el profesor quien decide cómo "acomodar" su clase.

William: a veces uno preferiría no ser "tan tristemente certero".

Saludos a ambos y gracias por pasar

Mauro "Flamehowl" dijo...

Es increible como acusan a un libro de ser el responsable de la falta de interes del estudiante. Cierto que el Quijote es largo pero es parte de una tradicion, es rigido por que el estudiante se ha hecho vago mentalmente y si no es algo que una computadora les de ya hecho para ellos no vale, quisiera verlos leyendo la Divina Comedia, mas corta pero mas complicada a mi parecer (uno de los mejores libros para mi). Algunos de los cambion no los apoyo, pero si apoyo lo que dijo Asterion, no se puede culpar a un libro por lo que son los alumnos y los profesores, pues en mi caso recuerdo como se nos imponia una opinion sobre los poemas de Becquer solo por que al profesor se le ocurria, pues bien espero que esto llegue a buen termino y que se piense mas en generar mas cultura y no apoyar la vagancia del estudiantado.

P.D: perdon los errores de ortografia me encuentro en un sistema ingles y pues la tilde del teclado latino es dificil encontrarla

P.D.2: les invito a pasar por mi blog y leer lo que es parte de mi primer texto narrativo largo. cuya realizacion lleva ya un par de años encima (no es el unico texto que esta en desarrollo) visiten http://maurosolish.blogspot.com/ los espero

Asterión dijo...

Mauro: entiendo tus puntos. Ahora, quizá no se trate solo de "vagancia" del estudiantado, sino de todo un sistema con fallas estructurales, donde estos estudiantes tan solo reproducen los errores.

Saludos y gracias por tus aportes

Mariola dijo...

Me estoy dando cuenta de que en España sucede lo mismo, me refiero al pobre bagaje cultural de los profesores en general, y más pobre aún, de los políticos que organizan la enseñanza.

Estamos atravesando unos tiempos en que ha desaparecido esa élite culta, por ejemplo, esa que llegó a formar la Institución Libre de Enseñanza, y que sólo unos cuantos españoles pudieron disfrutar de ella, porque la mayoría de los profesores tuvieron que emigrar (a marchas forzadas) a Méjico, y en general a toda América Latina.

Me refiero a que corren tiempos dificiles en ese sentido, sin referentes actuales cultos en la universidad y en los institutos, como los hubo hace años.

Besito

Asterión dijo...

Mariola: sí, es un problema que se puede observar en diferentes países de Hispanoamérica. Primero, somos herederos de una visión decimonónica de la educación, pero que ya no tiene sustentos, y por eso toda búsqueda humanista termina por ser débil y trasnochada, y absorbida por las instancias del capital, cuyo interés es otro, lo sabemos bien.

Por lo demás, no hay interés de parte del cuerpo de profesores, que a fin de cuentas es empujado a buscar el modo inmediato de satisfacer las necesidades básicas y listo. Así es muy difícil lograr algo.

Saludos y gracias por pasar