19 abr. 2010

Apología del nombre

 Johann Heinrich Füssli, Lady Macbeth mit Dolchen [Lady Macbeth con los puñales],
101, 6 x 127 cm, óleo sobre lienzo, 1812, Galería Tate, Londres.


Apología del nombre

1

El mundo, sus formas,
las ventanas, sin reparos,
los espejos y las sombras,
las mañanas y los frutos,
las caras vecinas, los amigos,
los compañeros de siempre
y las visitas a deshoras,
la suerte de saberlo todo,
la suerte de olvidarlo,
el rencor de las tardes,
el devenir de las olas,
la vendimia de las lágrimas,
los silencios postergados,
los minutos perdidos,
las ciudades encontradas,
los edificios destruidos,
los segundos rasgados,
los libros que jamás leo,
las músicas lejanas,
las aves ligeras que habitan mi pasado,
la memoria entre pantanos,
los hijos de los árboles, sus padres heridos
y todas las cosas, y todas las demás cosas
sobre el mundo,
no son otra cosa que el reflejo de tu nombre.

Tu nombre es una marca, una llaga,
una silueta de mármol y de letras,
palabras que resuenan
en los confines inmediatos de mi casa.

Los amigos son estelas imposibles.
Saben de mis manos
como de las dagas y los sueños,
saben que te quiero, que me odio,
que soy un fusil con la mirada torcida,
con el blanco en movimiento.
Las palabras son puentes y murallas,
la ira que irrumpe en mi costado,
los acantilados y las sillas,
las puertas entreabiertas,
los añejos vinos,
los caballos, su galope,
las tardes,
vos,
sin mí.


2

Ahora callan las chicharras,
como de luto o de fiesta.
Probablemente aprendieron el lenguaje de la vida
o el secreto de la sangre.

Otros animales de la noche se detienen entre el pasto,
acechan sin pensarlo,
conocen los caminos
y aún así deciden detenerse.

¿Qué extraño designio hará que no palpiten?
¿Cuál olvidado sortilegio hará que se despierten?
Los pastos frescos de mi casa
se abren a la espera de otro día.

Aquí estoy. Presto a llamarte
tu nombre palpita en mi boca
─sabe extraño─.
Su sabor es una fruta enemiga de la carne. 

Ahora escucho el tono
al otro lado del teléfono:
me responden las ventanas, las cortinas,
un improbable perro y su mantilla.

La televisión, una esquina,
el último disco ─de Cherubini─,
la Misa de la Consagración ─de Mozart─,
y de vuelta al tono apagado del teléfono.

A través de la ventana
la noche es un vecino peligroso.


3

Quisiera gritar tu nombre
en medio de una plaza gigante y bien despierta.
Tu nombre se desgrana
letra a letra entre mis labios.

No osaría jurar en vano
ni agitar la bandera del martirio.
Solo puedo augurar,
en esta noche tan cercana,
que la palabra secreta como agua bendita
que se vierte de mi cántaro,
caerá sobre tus pies
y será escuchada por legiones.
Será alabada y estudiada,
pero jamás comprendida;
y sin embargo, será tuya,
romperá el hechizo.

De tu nombre al mío
se extiende el dolor y su morada;
y el amor,
como el fuego indolente que es,
poblará nuestros labios
hasta que se extingan.


En Gustavo Solórzano Alfaro, La condena, San José: EUNED, pp. 23-28.

13 comentarios:

Calico Skies dijo...

La mirada de un hombre envuelto en una realidad gris, en donde todo lo que ve, tiene ese matiz, se nutre de él, implorando el momento en que ella lo despierte.
¿Puede ser?

Asterión dijo...

Calico: me parece totalmente válida tu lectura. Para eso es el texto, para que se interprete.

Saludos y gracias por tomarte el tiempo

Mon dijo...

El nombre (de las personas) es lo más parecido a la cercanía que se puede tener de lo intangible.

Los tres poemas me parecen muy diferentes entre sí, aunque compartan temática. Me cuesta mucho leer el primero como uno solo.

Asterión dijo...

Mon: sí, un poco intentaba jugar con esa idea de la palabra mágica, no que representa la cosa, sino que es la cosa, y bueno, salió esto.

Tenés razón en que son muy diferentes entre sí.

Saludos y gracias por pasar

Pelele dijo...

En el amor-desamor siempre hay algo material, algo físico (preguntadle a los monges penitentes) un nombre, la palabra, un cuerpo, la palabra, una ciudad, una casa, la palabra.

El amor, un cuerpo que se goza o que se duele, la palabra.

Leandro dijo...

Me gustó mucho la oposición entre el lenguaje de la vida y el secreto de la sangre. Y están muy bien muchos adjetivos inspirados: el amor como fuego indolente, la noche como vecino peligroso, la plaza despierta. Pensé la plaza como un mundo dormido, un gigante que vuelve en sí cuando de repente escucha los gritos.
Me gustó mucho este poema.

Asterión dijo...

Pelele: bien apuntado. Y esa enumeración parece sacada directamente de un monge penitente. Creo que valdría la pena que intentaras un poema con eso.

Leandro: es bueno saber que alguien todavía se fija en los adejtivos, y más aún, saber que a esa persona le han gustado, siendo tan difíciles como lo son y lo que cuesta en la poesía actual colocarlos adecuadamente. Y bueno, es algo que en este poema aún no tengo claro.

Saludos a ambos y gracias por pasar

Pelele dijo...

Sabés que mientras comentaba pensé eso mismo, que tal vez salía de ahí un poema. Quizá lo haga, aunque temo me salga demagógico.

Estoy de acuerdo con lo que señalan arriba de los adjetivos. La primera vez que leí este(os) poema me quedé como al borde de algo en "A través de la ventana
la noche es un vecino peligroso." Me gustó mucho esa imagen, y me recordó unos versos de Cortázar -que está demás decir que era un pésimo poeta- de un poema que se llama "Nocturno" y dicen así:

"Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran
a la ventana que tengo a mi espalda."

Puestos a escoger me quedo con el vecino peligroso, pero joder que la idea de una multitud de caballos acechantes -y que yo imagino silenciosos- produce un temor atávico... por eso siempre vuelvo a ese poema, aunque no sea un gran poema.

Asterión dijo...

Pelele: bueno, quedamos a la espera de ese poema. Igual no hay obligación.

Ahora, comparto tu idea de que Cortázar no es un buen poeta, lo que no sé si es positivo es que leer mi texto te recordara a un poeta malo, jaja...

Por lo que mencionás, a mí me hace recordar su cuento "Continuidad de los parques", que sí es una genialidad.

Saludos y gracias por el aporte

Guisela Vargas dijo...

que maneras asterion, que buenos textos..

Asterión dijo...

Guisela: me alegro de que te gusten.

Saludos y gracias por la visita

Germán Hernández dijo...

Solo para insistir en que "La Condena, representa no un salto en tu poesía, pero sí una transcición".

Están los mismos elementos vertidos con cierta impureza, menos temor, más sanguíneos...

Veremos lo que viene...

Verny Campos Cabezas dijo...

Hola Gustavo, (quise seguir tu blog, pero no se como hacerlo, a lo mejor me hace falta un poco de guia al respecto! el mio es literaturavecc.blogspot.com para que le des una ojeada)

Con respecto al poema, me gusta sobre todo el contraste del sonido de la Misa de Mozart con el tono, casi irreverente del texto. Me parecio de lo mas real y me ha producido muchas imagenes! La verdad me gusto! que bueno haberte encontrado!

yo diria quiza-y perdon por las faltas-algo asi...

4

como si pensar el nombre
me hiciera olvidar que hubo en un tiempo
algo asi como un hombre
venereo
de muertes o quiza aereo
que volviera a tu cuerpo tiritando
dejando en el la palabra y el mundo
desnudandose ante mi como el viento
y dejando de subito lo ultimo
el nombre...

Saludos!