4 ene. 2010

El año comienza, y la historia también: Amos Oz


Empieza el año 2010 y mis primeras lecturas son El país de las últimas cosas, de Paul Auster; la hasta ahora bellísma obra Las ciudades invisibles, de Italo Calvino y La historia comienza, de Amos Oz. Y así, todo incio puede ser promisorio, augurio de catástrofes o sencillamente un día más en la vida.

Dentro de mis manías bibliófilas está hacer el recuento de los mejores primeros párrafos y también de los últimos. Al vuelo, puedo recordar ahora que me parecen geniales, excepcionales, el primer párrafo (estrofa en este caso) de La ilíada, el de Don Quijote, el de El túnel y el de Cien años de soledad. Del mismo modo, considero que los mejores párrafos finales serían nuevamente el que nos ofrece Cervantes en Don Quijote, también repiten Sábato y García Márquez, con los párrafos finales de Sobre héroes y tumbas y otras vez Cien años de soledad, respectivamente. Además, una obra costarricense, Mi madrina, de Carlos Luis Fallas. Y aquí debo agregar, como un perfecto círculo, el final de una novela que resulta ser un cuarteto, el de Los miserables.
Duerme. La suerte persiguiole ruda.
Murió al perder la prenda de su alma.
Larga la expiación, la pena aguda
fue ; y así obtuvo la celeste palma.

Victor Hugo
Claro, la interpretación de estos principios y finales es un trabajo que no voy a emprender ahora, porque en realidad este preámbulo (muestra de la impericia para empezar de una vez por todas e ir al grano de parte de este servidor) es para presentar la obra del escritor hierosolimitano Amos Oz: La historia comienza. Ensayos sobre literatura.


Amos Oz, La historia comienza, Barcelona: Ediciones Siruela, 2008, 144 pp.
(La imagen no corresponde a la edición citada)

Con gran habilidad, y una pluma privilegiada, Amos Oz nos presenta su interpretación del inicio de diez textos narrativos, entre ellos La nariz, de Gogol; Un médico rural, de Kafka o El otoño del patriarca, de Garcia Márquez. También, varias de las obras analizadas son de autores judíos, poco conocidos por estos lares (o al menos poco conocidos para mí). Quizá la excepción sea el premio Nobel  de 1966, Shmuel Yosef Agnon, y su obra En la flor de la vida. Sin embargo, el hecho de que esta, u otro de los textos mencionados no se conozca, no obsta para disfrutar de la calidad de esos párrafos inciales, que Oz transcribe, y mucho menos para disfrutar de sus interpretaciones.

¿Qué es un inicio? ¿Qué tenemos al empezar? El escritor una página en blanco, un espacio vacío que podrá llenar de la forma que mejor considere. El lector, por su parte, se encuentra con un contrato, según propone Oz. "Volvemos a nuestra cuestión. ¿Dónde empieza un relato como es debido? Todo principio de relato es siempre una especie de contrato entre escritor y lector. Hay, por supuesto, toda clase de contratos, incluyendo los que son insinceros". (p. 15) 

Este contrato tendrá diversas premisas, que podrán ser rotas o satisfechas a lo largo de la narración. El asunto es que dicho contrato posee implicaturas discursivas, o dicho de otro modo, ganchos para que los lectores aceptemos aquello desconocido que se nos ofrece.   

Las narraciones usualmente son puntos suspendidos entre acontecimientos previos que jamás conocemos, o acontecimientos futuros que conforman el verdadero relato, ese que no se cuenta, y que le tocará al personaje protagonizar en solitario, como es el caso del que nos anuncia el final de Mi madrina.

Narrar es apostar por un juego que puede tener las cartas marcadas. Eso quizá lo hace emocionante. Amos Oz realiza un recorrido exquisito por diez obras. Con facilidad y de manera entretenida nos subyuga con sus lecturas, y nos invita a visitar dichas obras. A la vez, le dice a los narradores, como habría hecho a lo mejor Borges, cuán importante resulta leer, y sobre todo qué importante resulta reflexionar sobre aquello que se lee, más aún si en la mente del joven escritor existe la añoranza de empezar algún día a escribir su propia historia.

23 comentarios:

Marco dijo...

Nos dice Sergio Ramírez que lo imprescindible en el relato es la complicidad que debe construirse entre narrador y lector:

"De esta difícil relación de complicidad entre escritor y lector, engañador y engañado, seductor y seducido,hay mucho que esperar..." (Mentiras verdaderas, pág. 15)

Bueno reencontrarte en este año y a la espera de más complicidades...

¡Un abrazo!

el tuerto dijo...

Asterión: definitivamente los párrafos iniciales que escogiste son clásicos; no conozco a nadie a quien no hayan dejado boquiabiertos.

Los finales me cuestan más, porque siempre los olvido: tengo la manía de no terminar o de desconcentrarme mucho hacia el final, quizás porque me duele mucho dejar de leer.

Colaboro con otros inicios que recuerdo rápidamente:

1) El señor presidente, Miguel Angel Asturias.
2) Cachaza y La película, de Virgilio A. Mora.
3) El beso de la mujer araña y La traicion de Rita Hayworth, de Manuel Puig (atención a estos que ¡no son párrafos!)
4) El Jaúl, de Máx Jiménez (hago trampa: me acuerdo de todo el inicio y no del primer párrafo, pero no tengo el libro a mano)
5) El moto, Joaquín García Monge.

Pelele dijo...

"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre..."

Asterión dijo...

Marco: así resulta ser, diría yo, en toda obra de arte. Esto va en consonancia, sobre todo, con la teoría de a recepción.

Bueno verte por esta casa compartiendo.

El tuerto: sí, pensé en esos que son fácilmente reconocibles. Quizá Harold Bloom explicaría por qué nos atraen tanto esos frgamentos en tales obras.

Yo tengo la manía de ir leyendo y pasar a la última página, y luego vuelvo por donde voy y así varias veces. Es como leer por el gusto de saber a dónde se va a llegar, porque se sabe que ese lugar es quizá maravilloso.

Buena la selección que nos ofrecés.

Pelele: me parece una gran frase de Rulfo, definitivamente.

Saludos a los tres y gracias por pasar.

DAVID CRUZ dijo...

PARA ANDAR POR LAS RAMAS, UN FINAL SOBERBIO ES EL DE EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA:
¿Y qué vamos a comer ahora?

PERO ESE ES OTRO TEMA

FRANK RUFFINO dijo...

Gustavo: Son todas sus palabras certeras acerca de la narración, de la mecánica de sus principios y sus finales, y de aquella historia que no se cuenta, la del mismo sujeto narrador, que tal vez sea más emocionante.

Empezar a escribir desde una aridez blanca (este espacio de comentarios es una aridez blanca) es ya una gran valentía, ahora, crear mundos a partir de este desierto es magia, magia pura: sea una palabra, un verso, un relato corto, un cuento, una novela...

Un abrazo fraterno,
Frank Ruffino.

Sentenciero dijo...

El inicio es el gancho, el acicate y el impulso; todo eso lo escribe bastante bien Oz, y lo ejemplifica aún mejor en este libro. Como dice David, hay grandes finales, y algún otro libro debería dedicarles unas líneas...
Saludos, feliz año.

ev dijo...

Primero que nada saludarte y desearte lo mejor para este propósito, y el inicio anual.
Te agradezco instarme a leer, igual el de Italo Calvino lo quiero leer hace tiempo completo, solo he rescatado fragmentos.
Interesante lo del contrato y lo de los inicios, tengo problemas de memoria y no pillé ninguno (falta de ejercicio mental, lo sé)
Gracias y un gran abrazo

Asterión dijo...

David: otro final digno de estar en un "top ten".

Frank: así es, el escritor frente a la página en blanco, como la portada original del libro de Oz (que no pude encontrar).

Dice Oz que su padre escribía, pero como académico, entonces siempre estaba rodeado de libros, para poder citar sus fuentes, en cambio él tenía toda la libertad de hacer lo que quisiera, luego dice que en parte también lo envidiaba... pero bueno, ahí podrás leer el final de esa historia.

Sentenciero: la exposición de Oz es excelente. Además, todos los párrafos que cita son pequeñas maravillas. Lo de los finales definitivamente debería ser la segunda parte: La historia termina.

Ev: lo mejor para este año.

Me alegro de que te haya gustado la entrada. Si podés leer alguno de esos libros, recomendados totalmente. El de Italo Calvino es bellísimo.

Saludos a todos y gracias por pasar y comentar.

J.P. Morales dijo...

Mae los libros de este señor OZ (¿será el mago de OZ? jiji) solo los he visto en la Internacional bien caritos, por no decir que esa librería no es muy santa de mi devoción. ¿Algún otro chante donde se puedan conseguir? Porque este se ve sumamente interesante. Me encanta la metaliteratura cuando se hace con la inteción de opinar y analizar las obras sin caer en academismos herméticos y me parece que este es uno de esos casos. Gracias, hablamos.

Asterión dijo...

J.P.: Bienvenido a esta casa. Este libro no resultó tan caro, claro, dentro de lo que cabe. No sé en cuál otra librería lo tendrán.

En cuanto a la metaliteratura, asì es, se trata de un texto ensayístico, para nada académico. Ágil, entretenido y hermoso. Recomendado totalmente.

Saludos y gracias por pasar.

Warren/Literófilo dijo...

Que buena reseña hacés Tavo, interesante y un sabro abrebocas, de Amón Oz es visto poco tal vez por la sencilla razón que no le he prestado la atención debida pese a que siempre ha estado ahí con el nobel a la puerta del horno, buena nota. Mae, ¿qué te hiciste en facebook?

Joaquin dijo...

Hola qué tal? estuve viendo algunas cosas en tu blog. Trabajo con posicionamiendo web y tengo una propuesta de publicidad : 50 euros cada mes por incertar pequeños links de nuestros anunciantes. Son 50 euros mensuales para cada blog que se registre con nosotros.Es compatible con publicidad de google-
Saludos -comunicate-

macizo dijo...

...Además de los párrafos iniciales de los textos que vos señalás, que son realmente maravillosos, recuerdo con especial emoción algunos otros como el de Mientras agonizo, de Faulkner, y el de Voyage au bout de la nuit, de Celine -en este caso, también el párrafo final-.

Debo decir que el final de El Quijote me hizo llorar a mares. No sé si haya llorado tanto con otro texto.

Me pasa también que cuando disfruto demasiado lo que leo, me invento pretextos de todo tipo para extender la lectura y evitar el final. Debe ser porque terminar con un buen libro es como tener que recuperarse de una pequeña-gran muerte, es un duelo.

En otros casos, por el contrario, lo mejor es terminarlos de un solo. En fin.

Todo esto para decirte que ese texto de Oz está bastante apetecible, jaja.

Saludos grandes para vos y provecho en estos días de lectura y descanso.

Carolina dijo...

Hola, Gustavo, tú abres el año con Amos Oz, yo cerré el pasado con una "Pantera en el sótano". Una novela breve, que anda por la onda de la memoria, la infancia, y un país ocupado. Temática que aborda Coetzee en "Infancia", texto y prosa que antepongo a Oz. Saludos.

Mista Vilteka dijo...

Muchos años después...

Oh lo he leído ya siete veces. No puedo evitar querer mucho ese libro.

Me gusta también el inicio de Ana Karenina. Le he leído, el inicio, en inglés y en alemán y, aun con los devenires propios de cada lengua, sigue siendo hermoso y preciso. Yo incluiría también a Cumbres Borrascosas. A mi parecer, una de las mejores novelas inglesas.

Estos días he estado repasándola en el inglés de su primera edición y me ha costado medio ojo y un cuarto de tripas. Ahí vamos...

Saludos desde Alemania de un colombiano!

Asterión dijo...

Warren: para mí también era un autor que estaba por ahí. Y bueno, empecé por este libro y me parece que su narrativa debe ser de gran calidad.

De FB, igual que de Twitter, simplemente me fui. Corté con todo.

Y a propósito, ¿ahora tu blog es VIP?, jeje,, ¿cómo hago para verlo?

Joaquín: muchas gracias por visitar el blog y por tu oferta, pero por ahora no estoy interesado en el asunto comercial.

Macizo: es muy curiosa la forma que cada lector adpota. Algunos no quieren saber nada de la obra, otros disfrutan con información previa y luego leen. Como yo decía, me gusta leer el final varias veces, y luego regresar, para ir acercándome peligrosamente a ese abismo que se abre cuando terminamos.

El de Celine no lo he leído, así que queda recomendado.

Carolina: como señalaba en otro comentario, con esta obra de Oz se me ha despertado el apetito por su narrativa. Y en ese orden, veré luego qué hago con Coetzee, otro famoso a quien aún no leo.

Mista Vilteka: cuando pensaba en esta entrada, iba a mencionar a los rusos, los mejores narradores, quizá, pero cuyos principios suelen ser descriptivos, y aportan poca información: una fecha, un ciudad, los nombres de las familias y personajes, algún situación pasada, etc. Aunque pensándolo bien, esa es una característica de la narrativa europea decimonónica.

Saludos a todos y gracias por pasar y ayuadarme "a empezar el año".

Carolina dijo...

Feliz cumpleaños, Gustavo :)

Asterión dijo...

Carolina: muchas gracias. Saludos para vos y para el caballero de Villamediana.

Luissiana Naranjo dijo...

excelente texto para inducir el año a nuevas metas de lectura!!
Saludos grandes después que ya ni te vemos por FB...

Asterión dijo...

Luissiana: queda hecha la recomendación. En cuanto a FB, pues sí, corté del todo.

Saludos y gracias por pasar.

pezenseco dijo...

Por ejemplo este de un clásico:

Ours is essentially a tragic age, so we refuse to take it tragically. The cataclysm has happened, we are among the ruins, we start to build up new little habits, to have new little hopes. It is rather hard work: there is no smooth road into the future: but we go round, scramble over the obstacles. We've got to live, no matter how many skies have fallen.
(D.H. Lawrence, Lady Chatterley's Lover)

O este, reciente:

Ahora llevo una vida falsa, una vida apócrifa y clandestina e invisible aunque más verdadera que si fuera de verdad, pero yo todavía era yo cuando conocí a Rodney Falk.
(Javier Cercas, La velocidad de la luz)

O uno del mismo Amoz Oz, para hacerle justicia:

Escribo porque las personas a las que amaba han muerto. Escribo porque cuando era niña tenía una gran capacidad de amar y ahora esa capacidad de amar está muriendo. No quiero morir.

(Amoz Oz, Mi querido Mijael)

Saludos, Gustavo.

Asterión dijo...

pezenseco: gracias por tus aportes, realmente buenos. Sobre todo me ha gustado, casualmente, el de Amos Oz: completamente clásico.

Saludos y gracias por pasar.