18 jul. 2009

Lo que el amor les hace a los poetas

Gracias a El Hogar de Seikilos, de Leandro Fanzone, llegué al blog de Ezequiel Zaidenwerg. Su sitio se especializa en traducciones de poetas anglosajones, tanto clásicos como contemporáneos. También podemos encontrar letras de canciones (Fanzone hizo una traducción con métrica y rima de “Thriller”, a propósito de la muerte de Michael Jackson), poemas de autores hispanoamericanos, y de vez en cuando, alguna que otra sorpresa; y por supuesto, varios textos de Zaidenwerg. Uno de ellos, es el que quería compartir en esta ocasión, y que yo habría titulado como sigue: “Digna reflexión en la que se explican los avatares que sufren los poetas cuando son atacados por penas de amor, así como las tendencias patéticas que toman igualmente cuando el amor no tiene nada que ver con sus estados, y otras disquisiciones…”. Pues bien, he aquí el poema:

Lo que el amor les hace a los poetas

no es trágico: es atroz. Les sobreviene
una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura,
sin importar su orientación o identidad
poética. El amor lleva al total desastre
de la uniformidad a los poetas gay,
a los poetas pansexuales y bisiestos,
y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces;
a los obsesionados con el género
y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos:
y hasta los fetichistas de los pies
del verso capitulan a las plantas del amor,
que no distingue ideología,
programa ni poética. A los vates de la torre de marfil
los precipita del penthouse ebúrneo
directo a planta baja. A los apóstoles
del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está /muerta,
les permite insistir en el error
y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal
a los que comban parcos aforismos diagonales,
a los herméticos de lata, a los que envasan
sus versos al vacío, a los falsarios del silencio,
y a los que fraguan haikus castellanos
al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco
su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo
les quiebra las falanges, y estropea
el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón
para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio
a los videntes y malditos y demás
rebeldes e insurrectos sin razón ni causa
poética, y les cura el desarreglo razonado
de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura
a los que piden luz para el poema
en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas
a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor
les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre,
mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago
y el páncreas poco a poco deja de funcionar,
es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco
y precisión de cirujano la palabra justa les arruina
el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán.
Y a los que con ardor y devoción persiguen
un absoluto en el poema, como un grial
todo de luz, tirante, diáfana y febril,
les nubla las certezas, y el deseo mismo
de saciar su ansiedad. Lo que el amor
les hace a los poetas, inadvertidamente,
mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, /terminal
y fulminante. Es un torrente arrollador
de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial,
a los zopencos y palurdos de la poesía:
a los que cortan sin razón sus versos diminutos;
a los jinetes compulsivos;
a los diseñadores tipográficos del verso;
a los que quiebran la sintaxis sin saber
torcerla; a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles;
a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir
la pólvora en sus versos balbucientes;
a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas;
a los que sueltan grandes nombres por la densa
fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban
migas; a los que impostan en su voz
vacante los mohines de una infancia lobotomizada;
a los poetas bellos y felices, caprichosos;
a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente;
a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers;
a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados;
a los objetivistas sin objeto
ni vista; a los que exigen que el poema
se vista de mendigo; a los filósofos poetas;
y a los cultores convencidos
de la “prosa poética”. El amor,
que mueve el sol y a los demás poetas,
los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte
en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera:
en polvo enamorado.
Y si resulta todavía que entre ellos
se aman amorosos los poetas pares,
felices en su amor solar sin escansión,
como si fueran en verdad el uno para el otro
un agujero negro de opiniones nebulosas,
tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar,
enanos, enfriándose, se absorben entre sí
y desaparecen.

(2005)

Ezequiel Zaidenwerg, Buenos Aires, Argentina, 1981.

22 comentarios:

zaidenwerg dijo...

Gustavo: Muchas gracias por incluirme en tu blog. Un pequeño detalle: mi apellido es Zaidenwerg, no "Zaindenwerg".
Abrazo,
EZ.

Mon dijo...

Una increíble crítica a las diferentes tendencias poéticas disfrazada de ingenuo poema amoroso. Frases muy imaginativas, hilarantes como la hemorragia palatal, o conocidos versos retocados ("mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago"). En cuanto a las acusaciones de lo que sucede a los poetas enamorados, desgraciadamente, no puedo desmentir ninguna...

Luissiana Naranjo dijo...

Cierto, un buen panorama de lo que hay, unas muy acertadas y otras,exageradas; pero sin duda para ponerse a pensar en cuál calza uno.

zaidenwerg dijo...

En realidad, es un panorama de la poesía argentina contemporánea. Me sorprende que sea legible (gratamente, debo decir) en otros países.

Asterión dijo...

Zaidenwerg: no hay de qué. A la primera lo puse bien, y al final no. Arreglado.

El panorama yo diría que es mundial, o al menos occidental. Para mí, la clave está en el "zeitgeits". El poema apunta a todas las (lamentables) tendencias propias de nuestro tiempo.

Mon: lo mismo pienso. Lo del amor es el pretexto, por eso mi "propuesta" de título. Y también de acuerdo: difícil hacer un descargo contra las acusaciones.

Luissiana: traza, de manera clara, los caminos que toman unos y otros. Sinceramente, no creo que ninguna sea exagerada. Eso sí, acicate para que los poetas pongamos las barbas en remojo.

Saludos a los tres y gracias por pasar.

Luissiana Naranjo dijo...

...lo veo exagerado, porque sin duda fue echo como dice el autor o visualizado para la poesía argentina, que nos lleva sus años de historia literaria y hay detalles que considero propios, por supuesto una mayoría concuerda con nuestro occidente! De nuevo, excelente poema Zaidenwerg!!

zaidenwerg dijo...

Muchas gracias, Luissiana.

Pelele dijo...

Me gusta mucho el poema sobre todo porque -empezando no más el título- está lleno de buen humor y eso siempre es una buena cosa. Ciertamente el título es una excusa para hacer un inventario de trapitos, sucios unos y otros en blanqueador. Además por "default" el autor está incluido en el listado y eso lo hace más rico y jocoso.
Me recuerda una lista de "Lux" que hace Monterroso en una entrevista en que le preguntan qué tipo de escritor no soporta a lo cual responde en tono sin duda sardónico:
"1)Los humanitaristas
2)Los que suponen que no dicen cosas importantes porque la censura no los deja
3)los que aman a su país y lo declaran
4)los que afirman que no podrían vivir sin escribir
5)los que efectivamente no podrían vivir sin escribir
6)los que tienen razón
7)los que creen que la literatura puede cambiar algo, y se les nota en lo que escriben
8)los que habiendo alcanzado éxito con un libro se sienten obligados a escribir otro (y lo hacen)
9)los que sostienen que el ser humano puede mejorar
10)los que hacen listas como esta."

Asterión dijo...

Pelele: el tono jocoso e irónico está bien manejado, sobre todo porque no es solo una idea la que está presente, sino que hay manejo de las formas.

Y claro, lo bueno es que el autor se incluya, igual que quienes leemos, pues siempre es bueno que nos den una repasada. Y si por casualidad no aparecemos, no es porque estemos exetnos, es porque el autor lo habrá olvidado.

Saludos y gracias por pasar.

zaidenwerg dijo...

¿Y en cuál de las categorías creen ustedes que estaría el autor?

Asterión dijo...

Yo te pondría en la categoría precisa y exacta de "bisiesto", jaja...

Al menos yo, considero que alguien que escribe con ironía y hace un detalle pormenorizado, tiene por fuerza que haberse incluido a sí mismo. Si no es así, el arrastre de la enumeración, que podría seguir ad náuseam, tendría forzosamente que incluirlo. Es decir, no hay quite.

Saludos.

zaidenwerg dijo...

Lo de "bisiestos" era un dardo contra la poesía de género. Yo me identificaba más bien con los maniáticos del ritmo.

Asterión dijo...

Yo sé, por eso la risa y la explicación posterior. Pensé en bromear con otras categorías, pero podrían resultar algo más comprometedoras.

zaidenwerg dijo...

No me molestaría, ya a esta altura de mi vida no tengo demasiados complejos. A priori, yo me incluí con lo de los fetichistas de los pies del verso y lo de los maniáticos del ritmo, pero pienso que idealmente podría ser uno de los que buscan la palabra justa.

Asterión dijo...

Ahí sí, el texto mismo delata que "pertencés" a los maniáticos del ritmo y los que buscan la palabra justa.

Sobre los fetichismos de pies nada puedo yo decir.

zaidenwerg dijo...

Está claro que me refería a los pies métricos.

Asterión dijo...

Jaja, sí, hombre, que solo estoy bromeando.

Jairo Rojas dijo...

Humor, ironía, reflexión, crítica. Muy completo este poema e indudablemente hay líneas que uno conoce muy bien. :-)

Juan Murillo dijo...

Muy bueno. Esta parte última creo que incluye a todas las anteriores:

como si fueran en verdad el uno para el otro
un agujero negro de opiniones nebulosas,
tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar,

Asterión dijo...

Jairo: sí, creo que es un texto muy bien llevado, y sumamente acertado al plantear lo que muchos conocemos y experimentamos.

Juan: eso debe incluir a los blogueros, como debe ser, jeje.

Saludos a ambos y gracias por pasar.

Juan Murillo dijo...

Especialmente a los blogueros, diría yo.

Asterión dijo...

Por supuesto.