27 jul. 2009

La teta asustada



Ficha técnica:

Guión y dirección: Claudia Llosa
Producción: Antonio Chavarría, Claudia Llosa y José María Morales
Protagonistas: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín Solís, Marino Ballón y Antonín Prieto
Música: Selma Mutal
Fotografía: Natasha Brier
Edición: Frank Gutiérrez
Lanzada el 12 de febrero de 2009 en Berlín y el 12 de marzo en Perú
Duración: 95´
País: Perú/España

Según ciertas creencias en algunas zonas rurales de Perú, la teta asustada es una rara enfermedad, que mediante la leche materna, transmite el miedo y el sufrimiento a las hijas de víctimas violadas por terroristas. Esta es la premisa, terrible y dolorosa metáfora, de la cual parte Claudia Llosa (sobrina de Mario Vargas Llosa y Luis Llosa), para ofrecernos una película con calidad en su fotografía, en su música, y en un sencillo pero aceptable relato en el que se refleja la historia reciente de Perú. La teta asustada ganó el Oso de Oro en la edición 59 del Festival de Cine de Berlín, en enero de 2009.

La madre de la protagonista ha muerto recientemente. Su cuerpo permanece embalsamado en la casa, mientras Fausta (Magaly Solier), su hija, logra reunir el dinero suficiente para llevarla a otro pueblo y poder enterrarla. Su prima está a punto de casarse, y su padre le pide a Fausta que por favor saque el cuerpo antes de la boda. Con tal de reunir el dinero, Fausta acepta un trabajo como empleada doméstica de una reconocida pianista, quien ante la falta de inspiración, y mediante un trato falso, terminará por robar las melodías (con letra en quechua) que Fausta improvisa. Y hay un detalle más al que no me voy a referir, para no arruinar parte de la trama y el desenlace.

El filme responde a la tradición latinoamericana de denuncia, con un trasfondo cultural en el que se van mostrando las costumbres y las creencias de la gente. En este sentido formal, la película no aporta mayor novedad, pero su cuidada ejecución bien vale la pena. Asimismo sucede con la contenida actuación de Magaly Solier.

En el ámbito de la fotografía, con su retrato de zonas marginales, en la periferia, largas extensiones de terrenos baldíos, tugurios y desiertos, me recordó el magnífico trabajo de Abbas Kiarostami en El sabor de la cereza. Y en cuanto a la música, las melodías que cantan primero la madre de Fausta, y después ella, así como la versión para piano que se escucha más adelante, son un regalo maravilloso, y para mí, de lo más memorable.

La teta asustada es una demostración de que, contrario a lo que plantean los adalides de la autoayuda y la nueva era y demás, las personas no dependen únicamente de sí mismas, sino que también (y principalmente) son productos de su entorno, de sus circunstancias: el miedo como catalizador de la experiencia, y de nuestra forma de enfrentarnos con el mundo.

22 comentarios:

Avilio's Island dijo...

Ya la puse en cola, Gustavo, pero aún no está disponible. Gracias por la recomendación.

Saludos.

Leandro dijo...

Hace rato que me anda dando vueltas esta película, pero por una razón u otra no la vi todavía. El parentesco con Vargas Llosa ya me ponía incómodo: entre Mario y Alvaro ya no quería oír más. Sospecho que eventualmente le daré una oportunidad.

PS: No me gustó "El sabor de la cereza".

Asterión dijo...

Avilio: que no esté disponible en Estados sí es una novedad, jeje. Gracias a vos por pasar.

Leandro: yo también tengo muchos recelos respecto de Marito y Alvarito, pero aproveché que casualmente estaba en un video local y la entré.

P.D. Contame.

Leandro dijo...

Bueno, tengo una postura muy tomada respecto a lo que podría llamarse "el cine de color local/social". Se expone un tema, de contenido social "sensible"; el crítico queda maniatado porque criticar la película es criticar el tema. Primer ejemplo: La lista de Schindler. Decir que la película es mala no es hablar mal de Spielberg, es ser nazi, tal fue la reacción. Segundo ejemplo de otra cepa social: "La boda" de Mira Nair: la edulcoración romántica de cierta realidad hindú hace la película intocable, hay que aplaudir o pasar por fascista. Cuando el conflicto de los balcanes, ¿cuántas películas así vimos? "Un círculo perfecto", "Miss Sarajevo", "La mirada de Ulises", "Antes de la lluvia", "Underground"... no todas tenían la misma calidad, pero todas recibían la misma atención. En Buenos Aires hay ese culto: ¿vamos a ver cine iraní porque es iraní, o porque es bueno? Aquí entra el color local: en Argentina se producen incontables películas con la idea de venderle a los festivales europeos un color local exótico, que en los noventa pasaba ingenuamente por el tango y que luego pasó por la vida pobre de los suburbios, a la medida europea: pobres que no denuncian y son queribles, como los de Kusturica, digamos. Pero esto no alcanza: los condimentos son la estética documentalista ("esto es real") y el tono trágico, y ahí aparece algo como "El sabor de la cereza", porque si hay tragedia y pretensión de realidad y tercer mundo, ya no hay manera de decir que no, porque sino uno pasa a ser un cerdo capitalista que busca entretenimiento liviano y es incapaz de ver algo que no sea hollywoodense. La película iraní (o serbia o argentina o...) pasa a ser el underdog. Algo similar pasa con la literatura, donde en nombre de la corrección política uno es más indulgente con producciones que vienen de países subdesarrollados porque justamente son subdesarrollados. Se los trata como niños, y se les aplaude las gracias. Abbas Kiarostami no es Bergman, y "El sabor de la cereza", por entroncar con tu otro tema del día, hubiera funcionado mucho mejor como un corto, pero él sabía y terminó con la Palma de Oro.

Asterión dijo...

Excelente exposición. La corrección política es otro tema que he tocado varias veces, y es uno de los mayores problemas de la crítica y el arte contemporáneos.

En Costa Rica sucede igual. Siempre se trata de reflejar el país, con lo que se logra solamente una postal para los festivales y el aplauso condescendiente.

Eso que criticás es probable que lo encontrés en "La teta asustada". En mi caso, de tanto criticar lo mismo, a veces trato de suponer que debe haber algo más.

"El sabor de la cereza" me parece que parte de una premisa muy interesante, y no se sale de ahí; por eso, más allá de ser "una pintura con sabor local", es una metáfora más psicológica que social. Igual "La teta..."

Claro, los jurados se quedan con la pobreza y la marginalidad. Eso fijo.

Y bueno, de que Kiarostami no es Bergman, no lo discuto en lo absoluto.

Leandro dijo...

La premisa de "El sabor de la cereza" es sin dudas interesante, pero la película debió haber acabado a los quince minutos de iniciada, y hubiera sido radicalmente superior. No sé si entendí bien tu "no se sale de ahí", pero yo sentí eso, que no logró salir de un buen punto de partida, no logró avanzar hacia ninguna parte interesante. Planteada la idea, la película flota en una especie de limbo donde uno no conoce más al personaje, no se profundiza nada, y el espectador siente lo peor: tedio, ansia del cierre.

Asterión dijo...

Lo de que no se sale, más bien es en el sentido de que no me pareció que su interés fuese social, como retratar la pobreza o cosas así. Todo eso aparece, pero es parte integral del paisaje del personaje, nada más.

Ahora, sí tenés razón en que un cortometraje habría sido sumamente eficaz.

GUSTAVO dijo...

Me la han recomendado mucho.
Estoy esperando que llegue al cine de mi pais, Uruguay (si es que llega...)
Saludos!

http://cinemaparadisouy.blogspot.com

Asterión dijo...

Gustavo: gracias por darte la vuelta por aquí. Cuando la veás nos contás.

Saludos.

mario skan dijo...

Asterión: tengo la película lista para darle el play. Me llamó la atención la historia con tinte local. Habrá hecho algo parecido a lo que hizo Lucrecia Martel en La mujer sin cabeza? salvo que en esta última no hay leyenda pero si costumbres provincianas.
Interesantes tus blogs.
saludos y después te cuento qué tal la película

Asterión dijo...

Mariano: bienvenido.

Lastimosamente, no he visto "La mujer sin cabeza". En todo caso, sobre "La teta...", ya nos contarás una vez que le des "stop".

Me alegro de te parezcan interesantes mis blogs.

Gracias por la visita y saludos.

Ophir Alviárez dijo...

La veré y te cuento, el tema ya me la hace atractiva y tu nota lo refuerza.

Un abrazo,

OA

Asterión dijo...

Ophir: la premisa de la "teta asustada" es interesante, definitivamente.

Un abrazo.

la_gaviota dijo...

wuaooo te lei me encanto sos todo un como se dice, cineasta..o critico del cine, que sos vos, ah lo qe me gusto mas, es eneterarme de una peli peruana verdad?¿?¿?¿ pues por que soy de alla, y me gusto como desarrollastes tu publicacion, aprendere a ver el cine desde tu punto de vista te comienzo a seguir un abrazo

Asterión dijo...

La Gaviota: lastimosamente, no soy ni cineasta ni crítico de cine, aunque intente serlo, jeje. Soy un gran aficionado al cine, que se vale de una serie de herramientas para hablar sobre él de una forma medianamente coherente.

Sí, esta película es peruana. Y supongo, igual que sucede en muchos países latinoamericanos, recibe menos atención que las producciones hollywoodenses.

Muchas gracias por tus palabras, por tu visita y por tu apoyo. Un gusto tenerte en esta casa.

Leandro dijo...

"La mujer sin cabeza" es de lo más argentino y local, y de lo menos "for export" que vi en nuestro cine. A mi parecer, Lucrecia Martel se encuentra entre los mejores directores del mundo.

Anonymous dijo...

Al señor Leandro:
Kiarostami no será Bergman -este último muy odiado en Suecia ¿no sabía acaso?-, pero curiosamente, en su adorada Martel, se encuentran huellas del iraní.
Si no le gusta algo fundamente, pero no salga con el recurso facilón del 'quedaba mejor en un corto' sobre El sabor de la cereza porque, oh paradoja de paradojas, aquí en Perú, un comentarista de cine también afirmó que La mujer sin cabeza 'quedaba mejor en un corto'.

Asterión dijo...

Estimadísimo Anónimo: muchas gracias por tu visita. Hasta ahora, en este blog no había entrado ningún anónimo. Es claro que venís desde "Puente Aéreo", pero aquí se agradece dejar el nombre. En aquel blog es costumbre que la gente la agarre contra Faverón, pero debo decir que yo no tengo relación con él (excepto por nuestra tocayicidad).

Entonces, adelante, seguí visitando, pero como ya se suele decir: pongamos la firma donde ponemos el veneno.

Saludos.

Anonymous dijo...

Estimadísimo Asterión: solo cuestiono lo que considero una impostura en cierto sector del público cinematográfico. ¿Será eso veneno?
Tengo derecho al anonimato en un mundo de libertad, así como usted tiene derecho a no publicar mi comentario porque esta es su casa. Y se respeta. Pero yo no estoy insultando a nadie ni agrediendo con bajezas. Tenga por seguro que la basura que suelo leer en blogs peruanos ya me tiene inmunizado contra el filisteísmo.
Cualquier duda puede escribirme a ozulumiere@gmail.com
Héctor.

Asterión dijo...

Héctor: aquí hay completa libertad y lo que se espera es crítica y discusión. Yo no modero los comentarios. Vos tenés derecho a ponerlos anónimamemnte, y yo tengo derecho a pedir que por favor pongan el nombre. Lo del "veneno" es un decir. La idea es "firmemos los comentarios". Lo has hehco y se te agradece profundamente.

Saludos.

Leandro dijo...

No había visto esto, y ahora que lo veo, no entiendo el enojo. He fundamentado largamente mis razones contra El sabor de la cereza, incluso las razones por la cual dije que debería ser un corto. Tal vez debería fundamentar mejor por qué La Mujer sin Cabeza se ha percibido larga y sin sentido por fuera de la Argentina, salvo que ya lo hice en el momento de su estreno, cuando en España la destrozaron en los diarios (Con permiso: http://seikilos.com.ar/seikilos/2008/08/la-mujer-sin-cabeza-lucrecia-martel/)

Asterión dijo...

Leandro: adelante.

Saludos.