30 jun. 2009

Paisaje de la multitud que vomita


¿Algún conocido?

Poeta en Nueva York, escrito entre 1929 y 1930, durante la estancia de Lorca en la ciudad que da título al poemario, y publicado por primera vez en 1940, es uno de esos libros imprescindibles. Cuando lo descubrí, junto con algunos amigos, fue como si hubiese descubierto el santo grial de la poesía. El libro fue leído, releído, imitado burdamente, vuelto a leer, estudiado y analizado. Ha pasado mucho tiempo desde esos regodeos adolescentes, pero sigue siendo para mí una obra fundamental, reveladora, única; de una fuerza avasalladora, de una creatividad desatada. Más allá del surrealismo, más allá del estilo lorquiano, representa para mí mucho de lo que considero es, o debe ser, la poesía.

Cada vez que iniciaba un curso con estudiantes de secundaria, les leía “Paisaje de la multitud que vomita”. ¿Qué mejor forma de decirles: “Señores y señoras, la poesía no es lo que ustedes imaginaban”? El solo título, y la mujer gorda en la primera imagen, bastaban para que abrieran sus ojos, asombrados de que eso fuera posible, no solo en un libro, sino en un aula de colegio. Claro, yo magnifico el hecho, y lo más probable es que casi ninguno recuerde el poema en cuestión, pero sé que algunos sí lo recordarán, y sé que esa primera clase siempre me permitió una conexión especial con mis estudiantes. En todo caso, al menos a mí, me hacía feliz.

Paisaje de la multitud que vomita
(Anochecer en Coney Island)

Federico García Lorca

La mujer gorda venía delante
arrancando las raíces y mojando el pergamino de los tambores;
la mujer gorda
que vuelve del revés los pulpos agonizantes.
La mujer gorda, enemiga de la luna,
corría por las calles y los pisos deshabitados
y dejaba por los rincones pequeñas calaveras de paloma
y levantaba las furias de los banquetes de los siglos últimos
y llamaba al demonio del pan por las colinas del cielo barrido
y filtraba un ansia de luz en las circulaciones subterráneas.
Son los cementerios, lo sé, son los cementerios
y el dolor de las cocinas enterradas bajo la arena,
son los muertos, los faisanes y las manzanas de otra hora
los que nos empujan en la garganta.

Llegaban los rumores de la selva del vómito
con las mujeres vacías, con niños de cera caliente,
con árboles fermentados y camareros incansables
que sirven platos de sal bajo las arpas de la saliva.
Sin remedio, hijo mío, ¡vomita! No hay remedio.
No es el vómito de los húsares sobre los pechos de la prostituta,
ni el vómito del gato que se tragó una rana por descuido.
Son los muertos que arañan con sus manos de tierra
las puertas de pedernal donde se pudren nublos y postres.

La mujer gorda venía delante
con las gentes de los barcos, de las tabernas y de los jardines.
El vómito agitaba delicadamente sus tambores
entre algunas niñas de sangre
que pedían protección a la luna.
¡Ay de mí! ¡Ay de mí! ¡Ay de mi!
Esta mirada mía fue mía, pero ya no es mía,
esta mirada que tiembla desnuda por el alcohol
y despide barcos increíbles
por las anémonas de los muelles.
Me defiendo con esta mirada
que mana de las ondas por donde el alba no se atreve,
yo, poeta sin brazos, perdido
entre la multitud que vomita,
sin caballo efusivo que corte
los espesos musgos de mis sienes.
Pero la mujer gorda seguía delante
y la gente buscaba las farmacias
donde el amargo trópico se fija.
Sólo cuando izaron la bandera y llegaron los primeros canes
la ciudad entera se agolpó en las barandillas del embarcadero.

New York, 29 de diciembre de 1929

10 comentarios:

Rocamadour dijo...

Ahora sí subiste un poema que me mata, es mi favorito de Lorca. Gracias por subirlo y saludos.

Alexánder Obando dijo...

Asterionísimo:

Me has corrido totalmente el piso. Actualmente, entre mis lecturas desordenadas, estoy releyendo el maravilloso poemario lorquiano. Este mismo poema lo he releído en semanas pasadas unas cinco veces junto a su gemelo "Paisaje de la multitud que orina". ¿Qué decir? Eso y la biografía de Ian Gibson me han abierto los ojos, o más bien, reabierto los ojos al genio de Lorca.

Por cierto, Gibson deja muy bien asentado y demostrado que la homosexualidad de Lorca (es decir, ese aspecto biográfico en particular) sí es fundamental para comprender el estilo y la evolución de su obra.

Abrazos y gracias...

Avy Faingezicht dijo...

Verdaderamente, no recordaba el poema. Recordaba el título.

Otros textos que recuerdo de nuestras clases son Sennin y La brújula y la muerte, ambos me gustaron bastante. Ya me dieron ganas de volver a leer Borges, que también leímos bastante en su momento.

Lástima ese año perdido con Doña Xinia...

Juan Murillo dijo...

Debe haber sido un soberano reventón, esa noche en Coney Island, para que le dejara esas impresiones.

Fotos de la mujer gorda de Lorca aquí (yo voto por Jolly Irene):

http://www.showhistory.com/FatPages/fat.html

Asterión dijo...

Rocamadour: eso significa que todo los demás que he subido no valen la pena, jeje. También es de mis favoritos.

Alexándrérrimo: qué bueno que el poema te haya causado esa reacción. Lorca es un gigante. Su obra poética y dramática única.

Y bueno, seguís insistiendo con la biografía, jaja. Está bien. De acuerdo. Eso sí, me gustaría que hicieras la lectura del poema con base en la homosexualidad de su autor.

Avy: acabas de comprobar lo que dije. Seguro no se acordarán, pero al menos el título caló hondo.

Y bueno, ver que "Senín" sigue presente es todo un logro, y mérito de Borges, también. Así que entrale a esos cuentos.

Juan: Lorca asistía a una de esas presentaciones donde una mujer se convierte en monstruo. Y como gran gracia, emmpezó a decir: "Vean cómo de pronto de su cuerpo brotan pelos", con esa mala imitación de acento árabe que conocemos (claro, asunto de la conquista árabe en España y de la infuencia cultural en la obra de Lorca). El público se enfureción, y más la mujer, que era gorda, y salieron persuiguiéndolo. De ahí esa idea de que "la mujer gorda venía delante". Lorca terminó arrojándose al mar, y por eso todos terminan en las orillas del embarcadero. Hoy, la frase es parte de la industria circense.

Gracias por esa galería de. Muy ilustrativa, definitivamente.

Saludos a los cuatro y gracias por pasar.

Alexánder Obando dijo...

Hola, Asterión:

Intenté de nuevo acceder al Loft pero mi compu volvió a sus viejas mañas. Ahí me contarás.

En cuanto a Lorca, mejor te presto el libro de Gibson "Lorca y el mundo Gay" que lo documenta y explica mucho mejor de lo que yo podría hacer.

Un abrazo.

Juan Murillo dijo...

Ya decía yo que algo de Lorca había en Zapote.

Asterión dijo...

Álex: borrá de tu lista de blogs el "loft", y volvelo a poner con esta dirección:

www.asterionloft.blogspot.com/feed/

Yo asumo que es la plantilla la que da problemas, pero fuera de eso, no tendría por qué. Intentalo, para seguir conversando sobre las "novenas".

Lo de prestarme el libro de Gibson, excelente.

Juan: así es. Un ejemplo más de las relaciones entre poesía y arte popular.

Saludos a ambos.

Lola Torres Bañuls dijo...

Me hubiese gustado ser tu alumna entonces. Poeta en Nueva York es realmente un gran poemario, inmensa la poesía de Lorca en ese libro.

Gracias Asterión. Tus propuestas son interesantes.

Un abrazo.

Asterión dijo...

Lola: y a mí me hubiese gustado ser tu profesor (cualquier relación entre tu nombre, esto y Nabokov es mera coincidencia, jeje).

Así es, este libro es siempre sorprendente. Un caudal inagotable.

Saludos y muchas gracias por pasar.