30 abr. 2009

Un poema de Laureano Albán

Dedicado a Anónimo

Inventarios terrestres

A Antonio Enrique

Hay delgadísimos sonidos
entre las cosas y sus muertes,
como un violín sonando
mientras se hunde en un agua interminable.
Hay casas en donde las ventanas arden siempre
y la noche no puede abandonarlas.
Hay tu rostro y mi mano
y la incierta pasión de reunirlos.
Hay un plancton solar
en los cuerpos amantes
que el mar no ha conocido ni comprende.
Hay músicas en mí
que nunca podré darte.
Hay la desolación y el rostro que la aguarda.
Hay pájaros ardiendo desbandados
desde el canto hasta la muerte.
Hay posesiones últimas,
pulpas lunares, ríos
que irrumpen verticales a las horas.
Hay lejanías, ellas todo lo envuelven
en su vasta memoria deletérea.
Hay bosques esperando,
como una explosión inaplazable
debajo de las calles por su aire.
Hay objetos mortales, espejos agresivos
alrededor del hombre que no duerme.
Hay flores y su fulgurante devoción.
Hay el polvo y su rostro de tempestad.
Riadas que se sumergen en las mareas del viento.
Advertencias perdidas. Llaves muertas
y ciudades por ellas clausuradas.
Hay hombres decapitados
con múltiples razones para seguir viviendo.
Hay un fragor espeso de lunas apagadas
en los ojos quemados.
Y hay el dominio breve del amor.
Hay personas que abordan moribundas los trenes,
otras que las olvidan,
y aquellas que regresan
a las nuevas razones de la muerte.

Nicoya, febrero, 1980

En Laureano Albán, Autorretrato y transfiguraciones, San José: ECR, 1985, pp. 25-27.

35 comentarios:

Anónimo dijo...

!Genial! La foto, perfecta. La poesía, muy representativa de la tuya. Albán hace carrera para el Nóbel de Literatura y Solórzano para el Aquileo Echeverría. De tal padre tal hijo. Se salvó el país! !Aleluya!

Juan Murillo dijo...

Este es el típico poema por el que se critica a Laureano. Es una colección de imagenes inconéxas, de una belleza adocenada, efectista e idéntica a sí misma, carentes de emoción aparte del calambrillo estético, que no sería difícil calificar de Torre de Marfil. Cito el verso que mejor ejemplifíca la chatez emocional del poema:

Hay hombres decapitados
con múltiples razones para seguir viviendo.

Ratatouille del cuaderno de notas hubiera quizá sido un título más exacto, pero Laureano sabe que no todo mundo es tonto y adelantandose a la crítica le puso Inventario.

Asterión dijo...

Anónimo: ¿verdad que se ve guapo? Es mi héroe.

Fácil, fácil se adivinaba por dónde venían los tiros tuyos. Lo bueno es que por lo que decís, asumo que has leído mi poesía, y lector es lector, así que tiene toda su validez. Lo otro curioso es que me endilgués un ”papá”.

Lo que si no acepto es que me pongás ambiciones tan bajas: yo también voy por el Nobel.

El Señor resucitó, aleluya... (cantado).

Juan: tratamelo con cariño, por fa, jaja.

Realmente hubiera querido poner este poema en otras circunstancias, pero bueno, todo vale. Para no echar a perder el clima con “Anónimo”, a lo mejor en otra ocasión podemos retomar diálogo, que sí hay mucho jugo para sacarle.

Saludos y gracias por pasar.

Anónimo dijo...

todo mundo sabe que solorzano es trasendentalista y apoya la poesia oficial de este pais

Juan Murillo dijo...

Pura vida, otro día lo desmenuzamos (por poner un verbo lo más inocuo posible) con más paciencia y menos bilis.

Alexánder Obando dijo...

¡Qué fácil resulta insultar escondiendo el nombre!

Germán Hernández dijo...

Coincido con Juan, una retajila de imágenes, tal vez lo interesante es la cuestión de la composición y el ritmo de todo el conjunto, y la verdad que no le negaré a Laureano ese mérito. Cuando nuesta poesía suena últimamente tan dodecafónica.

Por otra parte, tal parece que la sola mención de Laureano es como una especie de "tabú". Viéndolo bien, el post es bastante neutral, de entrada el poema sin más, ni a favor ni en contra, y derrepente la gratuidad de los cobardes anónimos. Las etiquetas, basadas en dogmas y prejuicios, por que de fundamento y sustento no hay nada, son tristemente insostenibles, por que son sólo eso, etiquetas.

Triste, muy triste que no se pueda hablar con alguna honestidad intelectual sobre la poesía de Laureano Albán y sus propuestas en este país, sin que de inmediato todo el mundo asuma partidos y posturas predeterminadas.

A mi hay cosas de él que me gustan mucho, por ejemplo sus Sonetos Laborales, incluso algunas cosas de Ese Hombre..., en fin, su obra es basta, también hay cosas que no me gustan para nada. Y la vaina esa del Trasedentalismo, pienso que es en este país como un trauma de la infancia que nadie ha querido superar, personalmente creo que nos debería ser indiferente, apenas tiene el interés académico de una pieza arqueológica, pero hay quienes insisten en no poder superar ese "referente" casi obligatorio.

Igualmente coincido con Alex, no solo es fácil criticar ocultando el nombre, tambien es un acto cobarde!!!!

Juan Hernández dijo...

Gustavo, si te dan el Echeverría, y por rebote caés en el Ministerio, yo quiero un puesto.
Gracias a Dios que ano-nimo me abrió los ojos y me hizo saber TODO...
Alex: Pensá vos si querés un puesto, yo quiero algo que tenga que ver con decoro y buenos modales.
Saludos coordiales.

PD: lo Albán no creo, ya está José León S.

Alexánder Obando dijo...

Yo quiero trabajar en el departamento de proto-culo, digo, protocolo del MCJ.

Olivas dijo...

Resulta interesantísimo ver cómo con solo nombrar a Lau a más de un ser le da gastritis... También llama la atención ver cómo catalogan a Asterión de trascendentalista... Creo que los lectores no saben comprender cuando un autor asimila las influencias que tiene (porque todo autor las tiene)y logra hacer un trabajo genuino, una cosa es ser una copia y otra poseer influencias...
Pese a todo, Laureano es uno de los mejores poetas que ha tenido este país, siempre ha criticado a los poetas que no se exigen más a sí mismos (entiéndase mediocres) y se conforman con llegar a obtener acaso un aquileillo que será destinado a polvorientos y oscuros aposentos...

PDTA: Ojalá Asterión se jale el nobel, me gustaría ver cómo se pone ese anonimillo, jaja

Asterión dijo...

Anónimo: por lo que decís, se nota que estás muy pendiente de mis andanzas. Eso es un fan o un acosador.

Juan: claro, "es justo y necesario", jeje.

Alexánder: ciertamente es sencillo, porque cuando uno habla de frente, aquí le dicen "chimado".

Y prometo darte un puesto en cuanto logre manejar todos los hilos del poder, que no ha sido otra mi pretensión.

Germán: como le decía a Juan, será en otro momento en que podremos analizar con detenimiento esta muestra, publicada aquí solo como deleite para Anónimo.

Por lo demás, coincidimos en el prejuicio generalizado sobre diversas obras literarias, lo cual impide movernos en otras direcciones. Si no se hace la relectura, es imposible hacer más.

Juan: está claro que para llegar al Nobel debo obtener primero el Echeverría, luego el Cervantes, y así por el estilo. En cada caso, prometo premiar a mis amigos de una u otra forma: cajas de libros, botellas de vino, un puesto de misceláneos en mis nuevas y gigantescas casas, etc. Vos pedí, que yo soy como He-Man, y tengo el poder.

Olivas: de acuerdo con vos en cuanto a lo de la imitación y la influencia, y como le decía a Germán, es una lástima que no podamos discutir sobre uno u otro autor, sin que salgan los resentimientos.

Saludos a todos y gracias por pasar.

Olivas dijo...

Lo que pasa también es que este poema es del libro más enredado (o filosófico) de Laureano, por momentos el lector se pierde debido al exceso de imágenes. Pero cabe destacar que hay otros libros más sugerentes en la obra de Albán como Herencia del Otoño, El Viaje Interminable, Geografía Invisible de América, Suma de Claridades, por solo nombrar algunos. Siento que antes de catalogar a Laureano como un creador de poemas inconexos hay que leerse al menos estas obras que mencioné anteriormente.
Saludos.
PDTA: Gustavo, deberías trascribir algún poema de estos libros, sería interesante ver que piensan los lectores.

Juan Murillo dijo...

Ya que Olivas lo menciona, me adelanto a acotar que la crítica que antes expuesta es sólo uno de los problemas que tiene la poesía (la estética) de Laureano, el poema vacio pero "bello". Otro de los problemas más notorios es lo que se podría denominar el poema por encargo, donde la temática "de moda" dicta la vocación poética y no las mareas internas del poeta. De ese defecto que es la estrategia (en el peor sentido de la palabra) de publicación de Laureano nacen los Sonetos Laborales, Biografías del Terror, Todas las piedras del muro (publicado en Israel, hogar del muro de los lamentos), Infinita memoria de América (publicado en España un año antes de los 500 años del descubrimiento), publicados según el tema que en ese momento rindiera más reditos (o premios al poeta).

La apoteosis de estas dos tendencias es su conjugación en La Enciclopedia de Maravillas que tiene que ser leída como una declaración de principios de Laureano. El poeta es, para Laureano, un orfebre, que fabrica poemas sin importar el tema (la gaveta, el armario, la tortilla) o ya del todo sin tema. Eso es solo posible porque la poesía es una característica inmanente del poeta y todo lo que de su pluma fluya es poesía. Corolario de este principio es que el poeta no necesite hablar de nada importante para él, puede hablar de lo que este de moda y le guste al establishment, o de lo absolutamente irrelevante, que la voz del poeta se encargará de embellecer y vestir de importancia.

En este contexto orfebre debe entenderse como sinónimo de mercenario.

Asterión dijo...

Tal y como he hecho con la historia de la poesía tica (que espero pronto retomar), la idea de presentar poetas y poemas en este blog es darlos a conocer, presentarlos ojalá a un público nuevo, pero sobre todo, discutir acerca de sus propuestas, analizar los proyectos estéticos de cada uno, sus aportes y ubicación en el contexto.

La presencia reciente de comentarios malintencionados, me llevó a poner este poema de Laureano como respuesta, como declaración de principios, no porque lo defienda o defienda sus ideas o su obra (eso es otro tema), sino por integridad: mientras rechacemos ad portas la obra de este o aquel, sin mayores argumentos, lo único que lograremos será invisibilizarlos, que ha sido el problema de nuestra "tradición". Si empezamos a revisar esa tradición, a discernir los aspectos valiosos de lo meramente accesorio, a distinguir los elementos que han conformado nuestras poéticas, seremos capaces de despertar y empezar a avanzar.

Olivas: curiosamente, uno de mis libros preferidos era este, aunque en realidad sé que se debe más a la nostalgia por este poema que al libro en sí (hay toda una historia de por medio). Los casos de "El viaje interminable" o "Geografía...", por ejmplo, me parecen más referenciales, entonces no me sedujeron igual.

Por otro lado, es cierto que la mayoría de gente que rechza su obra, lo hace más por prejuicio que por conocimiento de esta. Sin embargo, también hay algunos que la conocen, o incluso que tuvieron relación él, y hablan con mayores razones.

Juan: es muy notorio que la época de mayor éxito de Laureano (1979-1993), con gran cantidad de libros y premios coincide con situaciones reales muy claras, y es innegable la relación con situaciones históricas o políticas en las que su poesía encontró beneficio.

Aquí uno podría pensar que todo artista responde a su tiempo, y lo que debe demostrar es si su obra sobrevive a dicho tiempo, más allá de las motivaciones particulares del momento. Pensemos en la gran cantidad de escritores que han escrito movidos por las situaciones políticas de su país o por sus circunstancias particulares. Lorca escribe "Poeta en Nueva York" solo cuando visita Nueva York, no antes, por citar un caso.

Pero bueno, como te decía antes, será necesario poder sentarnos con calma y analizar todos estos puntos, sumamente válidos para sopesar su obra.

Saludos y gracias de nuevo por pasar y comentar.

Juan Murillo dijo...

Yo creo que sería bueno exponer con ocasión de este poema lo que la gente cree que tiene de bueno o malo Albán, independientemente de los comentarios anónimos, que mientras se permitan en el blog, tienen que soportarse estóicamente.

Yo creo que hay una diferencia entre escribir por que las circumstancias de poeta sucitan reflexiones o expersiones, y escribir cortesanamente para complacer al Señor de turno. Escribir un poemario acerca del descubrimiento de América por España ya es sospechoso, pero hacerlo en ocasión de los 500 años, publicarlo en España y que esencialmente sea un elogio de le gesta me hace sospechar que la motivación principal de su creación fue el oportunismo y no un sentimiento profundo o una reflexión inevitable que surgió de la individualidad albaneana.

Ese es simplemente otro de los defectos, hay más. Hay defectos, mañas, preferencias y estrategias que van invalidando la obra de un poeta porque la revelan, como un todo, intrascedente, oportunista, complaciente, conformista con sí misma, utilitaria y profundamente separada del honesto sentir del poeta y por ende irrelevante para el lector. La belleza no es suficiente para hacer gran poesía. No lo es. En mi canon Laureano Albán es un poeta menor de nuestra literatura.

A mí me gustaría escuchar de otros que no piensen como yo lo que tiene de valioso Albán en su opinón.

Todo esto en buena lid, con intención de tener un intercambio honesto y productivo.

Asterión dijo...

Juan: concordamos en que el oportunismo no debe servir de fundamento para el arte. También, concordamos en que la "belleza" por sí sola no produce arte. Sin embargo, aquí sí habría mucho más que señalar, puesto que ahí donde alguien puede ver solamente belleza superflua, otro pueden ver una "verdadera profundidad emocional". No se trata de relativizar, soy el primero en rechazar esa idea de que "todo depende", pero sí de que la subjetividad entra en juego, inevitablemente, y eso no está mal porque a fin de cuentas así funciona todo.

Para aterrizar un poco, me toca a mí declarar que Laureano para mí es un poeta mayor de nuestro canon. Su problema es que todas sus virtudes: manejo lingüístico y formal, capacidad inventiva, juego matefórico, caudal poético, etc. son a la vez sus defectos, porque termina por rellenar y repetir.

Creo que el análisis de su poesía debe hacerse más allá de las posibles situaciones o momentos de los que tomó ventaja, si es que la tomó. Es claro que si el oportunimsmo fue el motivo, esto se verá reflejado en vacuidad, pero nada asegura esto. Es posible igual que a pesar del oportunismo surja gran poesía.

Considero que una buena (y rigurosa) antología de su obra permitiría apreciarlo mejor, sin la cantidad de material del que se podría prescindir. Todo ello sin contar que si figura, quiérase o no, es representativa y significativa de nuestras letras.

Y bueno, a ver, yo también quiero oír lo que piensan otros.

Saludos y seguimos.

Mon dijo...

Ya que insisten...

Desde el punto de vista del lector común (o sea yo), es un poema que uno quisiera dejar de leer desde la quinta o sexta línea (hice un gran esfuerzo para terminarlo). Creo que esto se debe a que, en lugar de ser "una colección de imágenes inconexas", el poema es una serie de palabras inconexas que no llevan a ninguna imagen. En lo personal, no puedo encontrar belleza en este tipo de poesía, para mí es como mirar un cuadro de parchones pintados al azar.

Juan Murillo dijo...

Me parece que diferimos en un punto escencial en cuanto a como llevar a cabo una apreciación crítica de la obra de Albán. No creo que el resultado de una valoración que deslinde al poeta de su contexto histórico y personal y que extraiga lo más representativo de su obra y lo resuma en una antología pueda dar más que el resultado que uno venía queriendo obtener. A los mejores poemas de Albán los informan los peores y los regulares, y a los mejores libros, los más malos y los primeros. Sus motivaciones para escribirlos son de gran importancia porque habilitan la interpretación adecuada de lo que ahí se dice, como también lo son las opiniones, ideas, estilo de vida y postura ante el mundo del poeta.

Nada impide que analicemos un poema en el vacio, en una especie de "cuarto limpio" literario, por diversión, curiosidad o impetu académico, digamos, pero la verdad es que el poema ni se escribe ni se ha leído en el vacio. Nada impide la interpretación y valoración enteramente subjetiva, relativa, deconstructiva o de cualquier otra índole personal, pero realmente lo que queremos es poder apreciar a Albán como hombre de letras en su totalidad y su aporte a la literatura, y no sacar a relucir una que otra joya de ejecución más o menos perfecta para decir que es un grande de nuestras letras. O sea, realizar una apreciación crítica, no una personal.

Yo creo que Albán ha influenciado a muchos poetas más jóvenes y no poco de esto se debe a que a intentado deliberadamente endoctrinar a los novatos en su visión de lo que es la poesía y generarse un discipulado. Las huellas de esta labor se ven por todas partes. Pero la pregunta verdaderamente importante es: ¿Cuál ha sido el aporte, descubrimiento o propuesta significativa de Albán que ha transformado y enriquecido definitivamente la poesía de nuestro país?

Alexánder Obando dijo...

"El artista que duerme con güilas amanece meado", o bien amanece con el FBI golpéandole la puerta, como Roman Polanski o Charlie Chaplin. Pero el artista que duerme con políticos amanece muerto, como Laureano Albán.

El poeta tico sacrificó su arte por la fama, su sensibilidad por las preseas y su originalidad por el oportunismo.

Yo leí, "Herencia del otoño", "El Viaje Interminable", "Geografía Invisible de América", "Autorretrato y transfiguraciones" y el sentido de la dignidad ya no me dio para terminar "Biografías del terror". Todo era el mismo caldo, la misma sopa inane, sosa y alastre. Todo era una imitación de la fórmula ingeniosamente ianugurada en "Herencia del otoño", quizás su mejor libro.

Por eso endoso lo dicho por Juan y reitero que no hablo por hablar: cinco libros es suficiente para darse una buena idea de cuando es poesía y cuando es una letrina literaria al servicio del ego y del poder.

Las nuevas generaciones deberían leer a Laureano. Es una fascinante historia de prostitución literaria.

Asterión dijo...

Mon: pues gracias por apuntarte. Respecto a lo que decís, o lo que indicaba Juan, hace un tiempo hice una versión abreviada que, curisoamente, lejos de resaltarlo, según pensé en un principio, demuestra sus debilidades (pero me sigue gustando mucho el principio y el final, jeje).

Hay delgadísimos sonidos
entre las cosas y sus muertes,
como un violín sonando
mientras se hunde en un agua interminable.
Hay casas en donde las ventanas arden siempre
y la noche no puede abandonarlas.
Hay tu rostro y mi mano
y la incierta pasión de reunirlos.
Hay la desolación y el rostro que la aguarda.
Hay objetos mortales, espejos agresivos
alrededor del hombre que no duerme.
Advertencias perdidas. Llaves muertas
y ciudades por ellas clausuradas.
Hay hombres decapitados
con múltiples razones para seguir viviendo.
Y hay el dominio breve del amor.
Hay personas que abordan moribundas los trenes,
otras que las olvidan,
y aquellas que regresan
a las nuevas razones de la muerte.

Ahora bien, ¿qué vendría a ser un lector común?

Juan: efectivamente, es aquí donde diferimos. Nunca he considerado al autor a la hora de interpretar un texto. Esta clara herencia de Barthes es con la que me acerco a una obra, pues por lo general, cuando metemos la biografía lo que sale es un reflejo, una transferencia, más que una interpretación.

Deslindar ciertas obras, extraer lo mejor de lo mejor no es un pretexto para ocultar lo otro, es una ejercicio sano que todo artista debe hacer. De hecho, creo que serían muy pocos (por no decir ninguno) aquellos cuya obra entera se salve; así las cosas, siempre quedan algunas cosas, por una u otra razón.

En cuanto a la pregunta, sí, me parece esencial, con él o con cualquiera, pero bueno, yo sigo insitiendo para ver qué piensan otros.

Seguimos.

Asterión dijo...

Alexánder: te me adelantaste. Por eso decía que sí hay personas, pocas, que hablan con conocimiento de causa.

Yo leí primero "Biografìas...", y este, creo, entonces el proceso fue inverso, me gustaron mucho y los otros me empezaron a aburrir.

Ahora, sí vuelvo a insistir en que la vida o motivaciones del autor, ninguna relación guardan con sus textos. Recordemos siempre a Rimbaud, en su "Carta del vidente": "Yo es otro".

Seguimos.

Juan Murillo dijo...

Ojo, Gustavo, que aquí estamos hablando de una valoración crítica de la obra de Laureano Albán, de Albán como poeta y de la poesía de Albán como estética.

La propuesta de Barthes parte del texto y se centra en él, pero no creo que sea la más apta herramienta para valorar la totalidad de una obra o si significado y el valor del aporte general de un poeta.

Alexánder Obando dijo...

La "des-autor-ización" de Barthes es una herramienta útil para analizar una obra, pero cuando se trata de la obra, el autor y su mundo que, como en todo menage, cuando van en pelota saben más rico, debe ser nuestro afán último, si la visón de la obra ha de ser integral.

Para mí, analizar una obra hasta el paroxismo sin analizar al autor es como estudiar fitotecnia, atendiendo a la razón de los productos vegetales sin tomar en cuenta la característica de los suelos. ¡Sería un simple disparate!

Saludos.

Asterión dijo...

Juan y Alexánder: Barthes no sería la herramienta, sería el acercamiento. Una vez dejado de lado el autor, se deben establecer los mecanismos de análisis. No es un disparate en lo absoluto, la obra debe sustentrse por sí sola, y esto me parece completamente básico.

Ahora, cuando la biografía entra en juego, realmente debemos tener cuidado de no convertirnos en meros chismosos.

Juan Murillo dijo...

Sin discrepar con Barthes, que de tantas cadenas nos ha liberado, no veo como se puede evaluar el valor de Lareano Albán como poeta sin considerar su persona, ateniendose a las obras como si existieran por sí solas. Una cosa tiene que ser el análisis textual de una unidad literaria (poema, libro) y otra la ponderación historico literaria de un autor en el medio artístico que lo rodea y de la obra completa que produjo en ese entorno. Los conceptos desarrollados por Barthes son escencialmente útiles para lo primero, pero no veo como se pueden aplicar a lo segundo.

En el caso de Laureano Albán, por ejemplo, La Enciclopedia de Maravillas y el Círculo de Poetas Costarricenses son, por poner dos ejemplos, pistas necesarias para la adecuada comprensión del resto de su obra.

Ya aparte de los supuestos teóricos o acercamientos que uno escoja para hacer la apreciación crítica, lo que presenta el mayor problema es que no hay una hipótesis defendible de por qué Laureano Albán es un autor principal en la literatura tica. O tal vez sí la hay, pero yo aún no la he escuchado.

Asterión dijo...

Juan: creo que seguimos por vías separadas (lo cual no está mal, al contrario).

Yo no logro distinguir esos dos momentos. O más bien, no veo diferencia entre las unidades poema, libro u obra completa. Siguiendo con Barthes, las tres son estructuras y pueden ser analizadas como tales, sin pensar que se trata de taxonomías científicas vacías.

Particularmente, a mí no me preocupa ni me afecta el autor.

Ahora, en el caso de Laureano, si vos citás el Círculo o la Enciclopedia, volvemos a lo mismo: sus propias creaciones, y el valor que tengan, si tienen alguno, son a la vez su propia trampa, son monstruos de dos cabezas, que tanto pueden servir para ponderarlo positiva como negativamwnte, o más bien, para darnos cuenta de que tienen un lugar destacado, por una u otra razón, en el panorama de la poesía tica.

Más allá de lo bueno o lo malo, no podemos negar que su obra ha servido sea para que lo imiten y adoren, sea para que lo rechacen y odien.

Lo que sí concedo es de nuevo en tu pregunta final, para salir de las opiniones, y que entremos en las interpretaciones críticas, y ahí siento que tanto unos como otros, tenemos aún pendiente el estudio a cabalidad de su trabajo para dar respuesta.

En mi caso, mi relación con su obra ha recorrido un camino irregular, y son mcuhas las cosas que han cambiado en mi percepción, y tengo pendiente un estudio que a lo mejor me haga reconocer que mis primeras impresiones eran erróneas, a lo mejor no, pero debemos aceptar que hasta ahora, lo que hemos dado son meras opiniones.

Juan Murillo dijo...

Te concedo eso, estamos meramente opinando. No estoy preparado (ni me dan muchas ganas tampoco, para serte franco) para hacer una análisis a profundidad de su obra, pero creo que habrá que hacerlo en algún momento, para que los estandartes tengan astas en las que puedan ondear.

Alexánder Obando dijo...

JUAN:
"Lo que presenta el mayor problema es que no hay una hipótesis defendible de por qué Laureano Albán es un autor principal en la literatura tica".

ASTERIÓN:
"Más allá de lo bueno o lo malo, no podemos negar que su obra ha servido sea para que lo imiten y adoren, sea para que lo rechacen y odien".

ÁLEX:
¿Ser imitado y adorado o rechazado y odiado lo convierte a uno en autor principal de las letras nacionales?

Si ese es el caso, entonces Sagot y Morales son autores principales.

Asterión dijo...

Juan: en eso estamos de acuerdo. Falta trecho (y ganas) para hacer la revisión del canon, pero es una tarea urgente (que se puede tomar su tiempo), y creo que de una u otra forma, en ese camino vamos.

Alexánder: no vas a ser vos quien venga ahora a ironizar, manda güevo, sabés perfectamente a lo que me refiero, y creo que Juan también. Una cosa es un escandalillo pasajero o la idloatría de los ingenuos, y otra lo incómodo que pueda resultar un autor. Ni a Morales ni a Sagot nadie los ha tomado en serio; a Laureano, por las razones que sean, no se le puede despachar así no más, y sería ingenuo pretenderlo.

Alexánder Obando dijo...

Tenés toda la razón: Laureano es y ha sido infinitamente más importante que Sagot o que Morales.

A Sagot lo vuelven a ver las viejitas diabéticas y a Morales algún periódico rural en Los Santos.

A Laureano, además de los publicos de Sagot y Morales, lo vuelven a ver muchos académicos.

Ese es el verdadero peligro de su notoriedad.

Juan Hernández dijo...

Simplemente quiero compartir que tengo un libro que era de la propiedad de Albán, Obras poéticas de Rilke. La compré donde un colega librero que no pienso mencionar el nombre, pero... tengan cuidado de la gente que meten en sus casas o a quienes contratan. Ese libro lo sacó un jardinero (cortador de zacate) de la casa de alguien... historias.
Pero tengo un libro que fue de él y tiene unos subrayados interesantes. Gustavo, al rato y encontrás alguna curiosisdad en e poema que él subrayó. Ahí te lo presto luego. Saludos coordiales.

Asterión dijo...

Juan: pues quedamos todos intrigados con la información. Por lo demás, sí que sería interesante ver esos subrayados. A lo mejor y descubrimos el santo grial, jeje.

Saludos y gracias por pasar.

Anónimo dijo...
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Asterión dijo...
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