4 feb. 2009

Octavio Paz al rescate

Cada vez que intento comprender el medio literario actual. Cada vez que intento aceptar que hay diversas formas de escribir poesía. Cada vez que pretendo hacerme creer que existe la “poesía contemporánea”, vuelvo a Octavio Paz, fuente inagotable, pensador siempre fresco, con esa particular forma de hablarnos del fenómeno poético... y me salvo de todas esas tentaciones.

Aquí, algunas de sus ideas, en formato “Paz para dummies”:

En perpetuo cambio, la poesía no avanza.

La poesía es nuestro único recurso contra el tiempo rectilíneo –contra el progreso.

La moral del escritor no está en sus temas ni en sus propósitos, sino en su conducta frente al lenguaje.

En poesía la técnica se llama moral: no es una manipulación sino una pasión y un ascetismo.

El verdadero poeta habla con los otros al hablar consigo mismo.

Abierto o cerrado, el poema exige la abolición del poeta que lo escribe y el nacimiento del poeta que lo lee.

La poesía es lucha perpetua contra la significación (...) Un lenguaje más allá del lenguaje o la destrucción del lenguaje por medio del lenguaje.

No es poeta aquel que no haya sentido la tentación de destruir el lenguaje o de crear otro.

Enamorado del silencio, el poeta no tiene más remedio que hablar.

En Octavio Paz, Corriente alterna (19ª ed.), México: Siglo Veintiuno Editores S. A., 1990, pp. 71-74.

22 comentarios:

Marco dijo...

Indudablemente Paz una de tus debilidades, lo que habla muy bien de las fortalezas del mexicano...

Si hay algo que rescato por sobre todo en Paz es esa claridad de pensamiento.

Muy buena selección de frases!

Sentenciero dijo...

Evidente -y hasta grandiosa diríamos- claridad de pensamiento. Pero, para poner algo de leña, ¿se pensará en postulados tan bien forjados a la hora de escribir poesía, en estos tiempos, en este medio? ¿A alguien le valdrá madre lo que diga un iluminado?

Lluís Salvador dijo...

Hola, Gustavo.
Acabo de ver en un estante el libro de correspondencia de Paz con Pere Gimferrer. Ya te contaré...
Un saludo!

Ophir Alviárez dijo...

No sé si a alguien le valga algo lo que diga un iluminado, lo que sí sé es que uno tiene que aprender la teoría para poder romperla, para transformarla y lograr crear y creer y crecer...pienso...

Lúcido, Paz y actual.

OA

Carolina dijo...

Gustavo, esta sentencia: "No es poeta aquel que no haya sentido la tentación de destruir el lenguaje o de crear otro.", es efectiva para mirar las películas de Bergman. Lo digo por la imposibilidad lingüística planteada en "El silencio", por ejemplo.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Bueno, Tavo J., aquí hay mucha tela que cortar…

Discrepo abiertamente con esta apreciación tuya: “La concepción de que el arte progresa responde a una lógica capitalista, occidental, patriarcal (y blanca).” No es que el postulado sea falso, es que es inconsecuente. También la idea de que NO HAY desarrollo o progreso en el arte es occidental, patriarcal y blanca. La armaron unos hermanitos alemanes de nombre Schlegel a principios del siglo XIX y se la llevó a España otro alemán, de nombre Böhl von Faber, quien convenció a muchos de que lo importante es el valor histórico (es decir, particular y hasta específico) de las literaturas. A esta tendencia la conocemos hoy como Romanticismo, y aunque parte de una reacción contra el capitalismo incipiente y las ideas de la Ilustración, es tan blanca, occidental y patriarcal (le encantaba la Edad Media, los caballeros y las doncellas pálidas y santas) como su opuesto. El problema del progreso o no del arte no tiene que ver con quien lo afirme, sino con la verdad que conlleva. Igual si una mujer indígena de Australia la hubiera proferido, la idea seguiría igual de inútil. La enunciación es autoridad, sí; pero no verdad.

Ahora bien, Paz es uno de nuestros mejores críticos (digo nuestros porque su pensamiento claramente va más allá de México). Fue un genio al derivar la noción del tiempo cíclico del pasado precolombino y crear una poesía personal y nueva lejos de los imponentes modelos europeos que pudo haber imitado co facilidad (el surrealismo, por ejemplo). Pero Paz también ha dado pie a un cierto relativismo poético que no me termina de gustar.

El problema de la poesía no está en la forma o en las palabras o en destruir a ambas. O más bien, sí está ahí pero sólo en un segundo o tercer momento. Nos guste o no, escribir poesía es un acto histórico. Vos podés prescindir de referencias al chifrijo o al TLC y no por eso dejar de ser actual. Sea cual sea tu posición, la tomás con respecto al mundo circundante y, sobre todo, con respecto a la sensibilidad que te impone el mundo y que choca con la que vos quizá llevés por dentro.

Estoy con vos en eso de abominar ya de tanta poesía de tono bajo que se confunde con apunte y ocurrencia. Pero creo que esta avalancha responde a una crítica “histórica” sobre lo que la ha precedido. Los vuelos modernistas y hasta trascendentalistas de nuestra poesía terminaron convirtiéndola en un suspirar bochornoso. Ahora la antipoesía, o como quiera llamarse, ha caído en tal inmediatez que aburre. Le falta visión; su inmediatez tiene fecha de caducidad.

El reto de cualquier poesía, la tica o la de cualquier lado, es saber redefinir, criticar y hasta resistir la sensibilidad de la que participa, y renovar (prefiero esto a destruir—destruir sí que es una idea muy masculina, muy capitalista) sus medios de una manera que proyecte nuevas visiones. A mí me encanta leer poemas sobre cosas tangibles que relaciono con mi vida concreta; pero también me gusta ver por la ventana y, aunque ya no creo en Dios, acercarme a la vida como un misterio infinito y sublime. Son cosas que a todos nos llegan en distinto grado. Por lo demás, es horrible vivir en la calle; tanto como vivir en los fríos Alpes.

Buscar un camino propio, incluso desde los recursos del pasado, no significa que cualquier cosa sea apta para convertirse en arte. Una cosa es el tiempo cíclico que nos permite revivir, repensar y redefinir, y otra cosa es el tiempo que tarda una licuadora en confundir los huevos con el tomate para hacer salsa… También es cíclico, pero qué despiche.

Hablando de otra cosa: qué cagada de risa Umberto Eco hablando francés. Parece un hombre serio…

Sorry que me excedí.

Juan Murillo dijo...

Así resumidas, parecen todas falsas, se ve que el valor reside en la argumentación de la prueba y no en su resultado.

Decía Jusep Torres Campalans: el pintor que tengo algo que decir sobre pintura, que pinte.

Alexánder Obando dijo...

Siempre he creído en destruir pero para volver a reconstruir, y además, usando los escombros de la destrucción anterior.

Escribo en el eje mi-tiempo, mi-mundo, mis-recursos.

Un buen poema lleva mucho trabajo. Una antojo en una servilleta no es, ni jamás ha sido, un buen poema hasta que se trabaje.

Asterión dijo...

Marco: así es, Paz me sigue acompañando (para enfatizar mis carencias). Su pensamiento es claro, y preclaro.

No es una selección. O más bien, sí es una selección, pero están en ese formato en el libro.

Sentenciero: para atizar el fuego, creo que la mayoría no piensa en nada de esto al escribir poesía, pues está ocupada intentado ser José Alfredo Jiménez o Calle 13.

Lluís: he oído de esas cartas, y de un prólogo que Gimferrer escribió para un tomo de poesia de Paz, pero nada he leído. Ya me contarás.

Ophir: completamente de acuerdo. Eso es teoría básica.

Carolina: la estética de Bergman es eso, precisamente. "El sétimo sello" nos enfrenta con el vacío, con la nada después de la muerte.

Tavo A: pues de eso se trata, de "cortar tela", y afortunadamente te viniste con unas buenas tijeras. Si yo creyera que Paz ya lo dijo todo, y que yo por leerlo la tengo resuelta, estaría muerto.

De eso se trata, de discutir bastante, así que esperaría que siempre te "excedieras" de este modo.

El romanticismo, uno de los fundamentos de Paz, ha existido a lo largo de la historia del arte, como oposición a la contención y el equilibrio. Desde este punto de vista, tenés toda la razón en afirmar que también es una construcción occidental. Sin embargo, entre vuelta y vuelta, el romanticismo reparece siempre para trastocar aquello que se ha asentado por mucho tiempo, desde este punto de vista, termina por ser siempre la voz de la conciencia de la cultura occidental, esa que la hace repensar sus postulados.

Luego, concordamos en que es necesaria la crítica de lo que se ha hecho en el país. El problema es que esto no es nuevo. No se trata de unos cuantos jóvenes que están haciendo sus primeros pinos, se trata de una asunto que parece no tener fin y lleva ya más de treinta años. Lo que va a suceder, es que tanto el trascendentalismo como sus opositores, terminarán hermanados en el tiempo y la historia, y no es sino hasta ahora, que una nueva visión empezará a surgir, a partir de esas ideas.

Paz dice destruir, esa visión escatológica del mundo. Pero cierto, podemos hablar de renovar, de eso se trata.

Bueno, ojalá siempre pudiéramos encontrar puntos para disentir y concordar a la vez, el problema es que a veces uno siente, como decía Charly en el 74, "para quién canto yo entonces/ si los que saben no necesitan que les enseñen"/ si el que yo quiero todavía está dentro de tu vientre/ la, la, la..."

No he oído a Eco hablando francés. ¿Dónde lo escuchaste?

Juan: como le decía a Marco, no son resumidas, al menos por mí. Son tomadas tal cual. Así las escribió Paz, a manera de resumen, precisamente, de una de las partes del libro.

Vos sos escritor y hacés crítica. ¿Quiére decir eso que deberías dedicarte solo a escribir?

Gracias a todos por pasar y comentar.

Asterión dijo...

Álex: por alguna razón sos el Escatonauta, ¿no?

Uno no puede escribir fuera del tiempo, claro está, esa es precisamente la lucha del lenguaje, que es el que nos hace ser conscientes de nuestra mortalidad: escribir con él y a pesar de él.

Y por supuesto: la estética de la servilleta ha hecho mucho daño a la poesía.

Juan Murillo dijo...

Gustavo, veo que por escueto no me di a entender con la cita de Torres Campalans. Lo que sucede en realidad es que no me gustan las poéticas (cuando un poema cumpliría mucho mejor ese propósito), y no me gustan los decálogos y tampoco me gustan los aforismos, y como te imaginarás, realmente no me gustan las poéticas que son decálogos de aforismos, me dan la sensación de que son atajos mentales al proceso de la apreciación literaria, aunque resulten divertidos.

El caso en cuestión es típico, mientras que unas de las frases son verdades de Perogrullo (En el poema nace el poeta dentro del lector), otras son opacas y rimbombantes: La poesía es nuestro ÚNICO recurso contra el tiempo rectilíneo. En ambos casos parecen sacadas de un manifiesto poético adolescente.

Uno espera de los poetas maduros sutilezas, no frases lapidarias.

Finalmente concedo que quizá yo no este a la altura de estas ideas para dummies. Y reitero lo que te puse antes, estoy seguro que el proceso que llevó a Paz a estas conclusiones es probablemente mucho más rico que las frases mismas.

Asterión dijo...

Juan: llevás toda la razón en cuanto al hecho de que las argumentaciones de Paz son mejores que estos aforismos. También, al haber notado cierto aire "adolescente". "Corriente alterna" es casi una antología de textos de Paz, probablemente de los años 50. Es decir, contemporáneos de "El arco y la lira" y predecesores de "Los hijos del limo", y muy lejos aún de "La otra voz".

Las frases representan, eso sí, el pensamiento de Paz, pues a eso se dedicará toda su vida. Claro, yo las pongo así, y vos te das cuenta, en ánimo de joda y provocación, no para los amigos y benévolos lectores, todos ustdedes, que me conceden el honor de seguirme un poco la corriente, sino para los que visitan y se quedan por ahí ocultos, y de vez en cuando lanzan un hachazo anónimo.

Tampoco son una verdad absoluta, ni las sigo como un manifiesto o decálogo (Paz es mucho más rico que eso), pero sí que ayudan a poner las barbas en remojo, pues de eso se trata, de renovar y renovarse (o morir en el intento).

Saludos.

Juan Murillo dijo...

Claro, claro y mi majadería igual no quita la interesante discusión que despertaron las frases, así que mejor lengua estate quieta (o dedos, en este caso).

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Vos fuiste el que puso a Eco a hablar en francés, con eso de "l´œuvre d´art est un message fondamentalement ambigu, etc, etc..." ¿O fue un eco de Barthes que pronunció Eco al salir del bar?

Nada, que me hizo gracia.

Asterión dijo...

G. A.: Jaja, no había entendido. Andaba buscando "Obra abierta" en español, en la Carlos Monge, y solo encontré esa versión en francés (y esa fue el único párrafo que entendí).

mon dijo...

Gustavo, sin ánimo de pelear, ¿no aceptás que hay diversas formas de escribir poesía? ¿Para vos, cual es LA forma?

Asterión dijo...

Mon: sí acepto que hay diversas formas, y no existe LA forma.

Las ideas de Paz, que comparto en mucho, no dicen cómo escribir. Son apenas posturas éticas y estéticas ante todo un fenómeno, frente al lenguaje, que no indican en lo absoluto recetas, direcciones o tendencias.

El párafo introductorio, a lo que apunta es a la necesidad de no dejarse llevar y empezar a aceptar todo como válido.

La poesía es un oficio y requiere trabajo. Entonces, si bien es cierto hay diversas formas de escribir poesía, no cualquier cosa es poesía.

Saludos.

mon dijo...

Bien, no te pregunto "qué no es poesía" porque ya lo leí en tu Manifiesto (caso aparte).

Saludos.

Juan Murillo dijo...

¿Cuál manifiesto es este que menciona mon?

Asterión dijo...

Mon: pensé que nadie lo había leído, jaja, y justo un día de estos, de casualidad, me topo con un blog nuevo, cuya segunda entrada comentaba este "manifiesto". Si querés, podés hacerme comentarios por correo, pero te digo que es pura joda.

Juan: es un texto que puse en el blog en sus inicios, cuando ni mi abuela lo leía, puro ánimo de molestar y ver si alguien picaba. Una tontera, una broma que ya me fui a borrar, no vaya a ser que tanto tiempo después alguien se lo tome en serio y tenga yo que salir al paso de acusaciones y demás.

mon dijo...

¡De verdad lo borraste! Tiraste la piedra y escondiste la mano, pero valga la sentencia infantil: el que da y quita, se vuelve cuita...

Asterión dijo...

Mon: en realidad lo que escondí fue la piedra, que afortunadamente no le había caído a nadie, jaja.

Mirá, no te voy a negar que hay cosas que puse ahí en las que creo, claro, con mayor argumentación y discernimiento, no tan a rajatabla, pero otras son puro invento del momento, como dije, ganas de molestar un rato.

Así que realmente no hay ni grupo ni manifiesto ni nada.