24 feb. 2009

Alexánder Obando: presentación y poema

Ayer miércoles 25 de febrero de 2009, en el Instituto México, a las 7: 00 p.m., el amigo y escritor Alexánder Obando presentó su más reciente trabajo literario: La gruta y el arcoiris. Antología de narrativa gay/lésbica costarricense.

En un ambiente de camaradería y celebración, como corresponde en estas actividades, la señora Mabel Morvillo, junto con la gerente de la Editorial Costa Rica (ECR), hicieron entrega oficial de la antología y se refirieron al libro en el contexto del 50 aniversario de la editorial. Posteriormente, el doctor Albino Chacón expuso las razones para considerar el trabajo de Alexánder como ¨importante¨, pues implica el inicio de un cambio en la percepción cultural costarricense. La presentación del doctor Chacón fue pertinente y acertada, y logró plantear una serie de inquietudes de manera inteligente.

De parte de quienes acompañamos a Álex, extiendo una felicitación por este trabajo y le auguro lo mejor.

Y aunque la antología sea de narrativa, quiero aprovechar para compartir un poema de Álex (sin su permiso), el cual forma parte de su poemario de próxima aparición Ángeles para suicidas.

Cartagena con retrato

Una calle de Heredia en especial.
Ahí, todas las noches, frente a su
pequeña casa, frente a su apartamento
de segunda planta
conversábamos de Colombia o la Luna.
De si Cartagena, con toda su historia
y muerte
sería más grande que nosotros vivos.
De si las palmeras eran las mismas
en ese parque y en la punta de Bocachica;
entonces,
¿qué hacía de aquella ciudad algo especial
y de nosotros un asunto pasajero,
ahí en nuestra banca de 1982
en un parque de Heredia?
No sabíamos que el océano
sí cambiaba de morada
cada medio millón de años,
que los bigotes de su padre eran
cuidadosamente afeitados
por una amiga de Barrio Aranjuez,
porque para nosotros
ahí bajo las palmeras ―aparentemente inmortales―
las cosas eran como eran.
El cambio no se registraba a no ser bajo los pantalones.
Lo demás
permanecía.
Y es que entre los dos no sumábamos
treinta y cinco años.
Él con su pelo oscuro y lacio;
con su padre alcohólico y su lecho muerto.
Yo con mi inglés y mi poesía,
con mi padre lejano y somocista.
No éramos uno ni dos
sino siete más dos:
vulgarmente sexuales
al punto de copular una tarde
en bicicleta.
Empezábamos con el ajedrez
y todas las piezas, peones y reinas,
acababan debajo de la mesa de café.
Una tarde de diciembre quisimos
retocar el mural de su tío en la pared
pero los labios
no hicieron el color necesario.

Y así las noches,
bajo las palmeras en el parque
de Heredia, nos hacían pensar
en Colombia y su gente,
en la ciudad de Cartagena
con sus trescientos años de fortificaciones.
Nos hubiera gustado caminar por sus calles
de balcones y plazas,
imaginando tal vez
como sería
la ciudad de Heredia
/ y sus noches
/ y palmeras.*
  • Como es usual, debido a no manejar todas las herramientas cibernéticas, no se ha podido reproducir el poema tal y como es, sino que hemos tenido que usar la justificación a la izquierda. Rogamos las disculpas del caso.

25 comentarios:

Juan Murillo dijo...

La poesía de Alex, al menos la que le he leído de este poemario, esta en la antípoda estilística de sus novelas. Contención, sugestividad, elipsis, nostalgia; es como si fuera otro autor.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Vamos a ver... en 1982 yo era un carajillo de tres años que recorría Heredia guindando de los parales del pantalón de mi papá o de las faldas de mi mamá. En todo caso, yo era aquel güila que miró pasar un par de chavalos en bicicleta que conversaban sobre Colombia y la luna, y que dijo "yo nunca voy a ser como esa chusma".

Ja, ja.

Qué dicha que la infancia pasa y que ahora conozco a Álex. No sé si por su heredianidad -aunque sí por su intensidad- este poema me encantó. Gracias por compartirlo, Asterión.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Maldito Juan, se me adelantó una milésima. Ja, ja. Juan es otro regalo que han traído los años.

Y estoy de acuerdo en esa observación sobre la poesía y la prosa de Álex. ¿Será que Álex "se permite" sentir en sus poemas?

Juan Murillo dijo...

Decí la verdad GA, estabas esperando a que posteara para no ser el primero, que ya se sabe que es una falta de etiqueta.

Definitivamente Alex habita la poesía de un modo más personal, se deja sentir como decías vos.

Alexánder Obando dijo...

"Veamos a ver", como decimos en Tibás, en la poesía me dejo sentir... ¿y en la narrativa no? ¿O es que me hago sentir de otra manera?

Recuerdo al mierdosito que nos vio en bicicleta. Ahora ya sé quién nos tiró esa piedra... ya empiezo a cocinar la venganza, jejejeje.

Por otro lado, hacia 1990 yo empecé a escribir narrativa porque sentí que lo que ahora quería decir no lo podía decir (al menos esa era "mi" limitación) en poesía.

Veo en retrospectiva mis poemas y no me disgustan, pero dudo mucho de que pueda volver a escribir de esa manera.

Gracias a todos y los espero esta noche en el México. (GA, te salvaste de la contrapedrada).

Juan Murillo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Murillo dijo...

¡Ja! Ya me sospechaba tu respuesta, Alex. Yo diría que en narrativa tenés un aparato a tu servicio que media entre el lector y autor, tus protagonistas en primera persona no son vos, como en poesía, y por lo tanto, aunque estés hablando de vos mismo -como hace todo autor-, no se siente tan personal tu narrativa como tu poesía. El tono además es diferente, más sutil.

Asterión dijo...

Lilya: edité esta entrada y borré tu comentario. Perdón por el descuido. ¡Qué bueno que te haya gustado el poema!

Juan: al menos ciertas partes de sus novelas sí están en las antípodas. La poesía de ´Alex es muy sutil en ocasiones, y arrolladora en otras, pero siempre con delicadeza y contención.

También, es cierto que al conocer al autor, casi que uno puede verlo, escucharlo y sentirlo mucho más ¨cercano¨.

Tavo: hoy Heredia visita a la Liga en el estadio Rafael ¨Fello¨ Meza Ivancovich, en un derroche de poesía futbolera, jaja... (y yo estaré con la ¨chusma¨ en la presentación de un libro gay/lésbico, qué falta de valor cívico y moral).

`Alex: dice Lilya que el poema es una joyita. La piedra para G.A. podés guardarla para la próxima. Y sí, hoy nos vemos.

Saludos a todos y gracias por visitar.

Esteban U. dijo...

Sí, bello poema. Una nota arqueológica, o más bien paleontológica: la poesía de Alex era caracterizada en el taller Eunice como exteriorista, y muchas veces fue criticado (no por mí, por cierto) por escribir de manera poco personal. Vaya, vaya.

Ironías aparte, creo que tanto en la prosa como en la poesía de Alex hay al menos dos instancias (si asumimos, lo cual puede ser engañoso pero de momento útil) la polaridad adentro / afuera.

Es decir, por un lado, “sentir”, “contención”, “personal”, y por otro, no sé, ¿observar? (contra sentir), ¿dionisiaco? (contra contención), ¿objetivo? (contra personal). Carajo, esto parece sacado del Nuevo Testamento: contra egoísmo, caridad; contra templanza, templazón, y esas cosas. Es el problema de las polaridades; en ese sentido coincido con Asterión en que las novelas también muestran las antípodas.

En fin, asumiento esa polaridad de momento, uno podría contrastar ambas novelas justo por ahí: está la dionisiaca desbordada (lo digo sobre todo como desborde textual) contra la del círculo íntimo de amantes.

Cuando Mauricio Molina escribió un prólogo para la antología del taller, citó algo de Char donde hablaba de 2 mundos, 2 esferas, y el sueño loco de unirlas, las cuales concidían un poco con esta polaridad. Creo que yo intentaría rescatar en Alex no 2 opuestos, sino una tensión. Algo así como aquel personaje de novela que lloró por la muerte de Lady Di, un suceso supuestamente lejano y “externo”.

Entre sus primeros libros, Alex tiene Occidente, el cual tenía una intención histórica, se pensaría exteriorista, pero yo creo que incluso esa tensión ya estaba ahí presente.

Nos vemos en la noche en la antología queer. Vamos, deberíamos pasar más bien a GLBTTTIH, o algo así, ¿no?

Asterión dijo...

Esteban: al menos a mí, estas notas arqueológicas me llaman mucho la atención. Por lo demás, es definitivo que las miradas pueden cambiar radicalmente, tanto por el tiempo como por el contexto.

Las novelas de `Alex, más allá de acercarse al tema dionisíaco, ciertamente presentan esa dicotomía/tensión entre el espíritu apolíneo y el dionisíaco (aunque él mismo difiera de esta visión nietszcehana de la tragedia griega).

Nota aparte, me quedó sobrando al menos una T y no entendí la I.

Saludos.

Esteban U. dijo...

Sí, claro, he ahí justamente otra dicotomía que Alex recupera, que creo que quizás recubre parcialmente el adentro/afuera del que partimos. Qué bueno que estas notas te llamen la atención. De hecho él ha elaborado una teoría de la novela bastante compleja, que quizá podría aislarse a la manera de morellianas, ¿verdad?

No, sobre GLBTTTIH, si yo ando igual de perdido, porque la verdad la cosa va tomando cara de sopa de letras, un poco como la sexualidad es una sopa (y de letras, también, qué coincidencia).

Las 3 T son transexual, travesti y transgénero, la I de intersexual. Las diferencias creo no se explican rápido, seguro meteré la pata, pero un trasgénero, más o menos, siente que pertenece al sexo “opuesto” (que a esta altura uno no sabe bien qué carajos es eso), digamos sexo opuesto biológico, aunque no necesariamente haría el intento de cambiar su cuerpo; el transexual además siente que el problema es también su cuerpo y quisiera cambiarlo, posibilidad más lograda con la tecnología actual.

Un caso que leí por ahí era una noble húngara del siglo XIX (antes de las operaciones actuales) que vestía y vivía como hombre, creo que usaba un pene de cuero o de algún relleno: eso la haría transexual, creo, por el intento de modificar su cuerpo al menos con la prótesis.

Intersexual se refiere a personas con características biológicas de ambos sexos biológicos, como lo que solemos llamar hermafroditas.

Curioso que no preguntaste por la H, porque era de heterosexual, para estar todos juntos ya. Como hoy en la noche.

Asterión dijo...

Lo de las morellianas sería interesante, pero tendrá Álex que entrarle a Rayuela (ver comentarios de post anterior).

La tercera T imaginé que era transgénero, pero esa la incluía en transexual, que por lo visto no es lo mismo. No pensé en la H porque en esta sopa de letras la asumí como homosexual, lo cual refleja el habitus, al decir de Bordieu, puesto que metí en el paquete a todos, menos a los heteros. La I sí se me hace nueva.

Y bueno, todos juntos ya...

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

¿Y la P de Pansexual?

Aquí yo viendo a ver qué me robo mientras ustedes andan allá transgrediendo géneros literarios y afines con el chico de la sexy bici.

Atte,

Mierdosito

PD: La pegó Juan; lo mío es "timidez ambiental". Eso y vértigo olímpico: fobia de ser el primero.

Alexánder Obando dijo...

No creí que un simple poema de amor de juventud diera para tanto.

Ahora yo soy el más confundido de todos. No sé si entrarme pa'entro o salirme pa'fuera.

Mejor me quedo en la puerta, es decir, me pro instituyo, es decir, me prostituyo... de ahí viene la palabrita "prostituta", de quedarse en la puerta atisbando clientes.

Y luego dicen que el arte no es putísimo.

Asterión dijo...

G.A. Ok, vamos a ver, sería algo así como GLBTTTIHP (eso en ruso debe significar algo).

Y por cierto, mierdosito, explicanos eso de que andás ¨robando¨.

´Alex: ¿acaso hay otro tipo de poemas que no sean ¨simples poemas de amor de juventud¨?

Por estar en esa puerta, en la de menos pasan de nuevo y te tiran una piedra, o en su defecto, úede resultar muy placentero.

Y de nuevo, felicidades por la presentación de ayer. Fue un gusto compartir ese momento.

Alexánder Obando dijo...

Ya no sé si le tengo más miedo a la puerta o a la pedrada. ;)

Gracias a todos por la compañía de anoche.

DoctorMente dijo...

Muy erótica la imagen pictórica de ahí arriba Señor Alfaro. Me ha gustado mucho.

Asterión dijo...

Con gusto, Álex. Y ya se actualizó el contenido de la entrada.

DoctorMente: gracias y bienvenido.

Warren/Literófilo dijo...

Bien por Alex, producir no queda de otra...

Asterión dijo...

Warren: bienvenido de nuevo.

mon dijo...

Creo que soy la única aquí que no conoce personalmente al autor, pero igual se siente cercano. El poema me parece un lindo cuento cuyas frases sexuales no son el centro de atención, pues subyacen bajo una atmósfera más inocente de lo que aparenta.

Asterión dijo...

Mon: hace rato que no pasabas a visitar, pero qué gusto tenerte de vuelta y que el poema te haya gustado, y más aún, que lo hayas sentido cercano.

Creo que no sos la única que no conoce personalmente a Alexánder; me late que DoctorMente tampoco.

Saludos.

mon dijo...

Sí, perdón por el retraso y disculpas por adelantado por los que pudieran venir.

Asterión dijo...

Mon: vale, aceptado.

Alexánder Obando dijo...

Pues, mirá vos, qué lento que soy... Hasta ahora me doy cuenta de que ha cambiado el contenido de la entrada. Muchas gracias Asterión, a vos y a todos los amigos por su gran apoyo. ;)